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    La organización sin fines de lucro ‘‘Feminist Apparel’’ (‘‘Atuendo Feminista’’) ha instalado diversas señaléticas en relación con la semana internacional contra el acoso callejero.

    En “The Huffington Post”, se escribió sobre una nueva campaña que espera crear conciencia sobre la prevalencia de los “piropos”. Según variados estudios internacionales, entre el 70% y el 99% de las mujeres en algún momento de sus vidas deben lidiar con estos comentarios.

    La organización sin fines de lucro “Feminist Apparel” (“Atuendo Feminista”) instaló diversas señaléticas, en el marco de la semana internacional contra el acoso callejero. En el medio digital, Alan Matorfel, fundador de la compañía de ropa, señala que ésta es la primera campaña de activismo basada en la comunidad, totalmente financiada por medio de las ventas de poleras en el sitio web de la compañía.

    Actualmente existen más de 50 señaléticas en la ciudad y se ven de la siguiente forma:

    Imagen noticia huffington post 1

    “No decir ‘piropos’ en ningún horario”. Dentro de la flecha: “Detén el acoso callejero”. Fotografía de Feminist Apparel.

    En la noticia, Matorfel señala que su meta es tener al menos una señalética en cada uno de los cinco municipios de Nueva York y que también están dirigiéndose a los barrios de Filadelfia en conjunto con el grupo feminista ‘‘Pussy Division’’.

    “La creación de conciencia y el planteamiento de un diálogo entorno a los problemas feministas es lo principal dentro de la misión de nuestra organización sin fines de lucro, y recientemente pensamos que señaléticas “anti-piropos” de aspecto legítimo en las calles donde ocurre el acoso callejero, serían una forma visual genial de captar la atención de la gente en torno al problema”, señaló Mortfel a través de un email al Huffington Post.

    El medio también señala que la organización “Hollaback!” -un movimiento sin fines de lucro fundado por activistas para terminar con el acoso callejero- realizó una campaña viral parecida el año pasado. En el video producido por Rob Bliss, el grupo grabó a la actriz Shoshana B. Roberts caminando por las calles de Nueva York durante más de 10 horas en las que fue “piropeada” 100 veces.

    “Me siento, más o menos, como si nadie antes hubiera mostrado en realidad qué se siente experimentar acoso callejero”, dijo Bliss al Hufftington Post. “Nadie ha sido capaz (desde una perspectiva en tercera persona, viendo la situación desde afuera) de dar un paso atrás y verlo y observar lo que sucede en frente a ellos”. Algunas otras señaléticas de la campaña de “Feminist Apparel”, que presentó el Huffington Post fueron:

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    “Zona libre de piropos”. En la parte inferior de la señalética: “Detén el acoso callejero”. Fotografía: Feminist Apparel

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    “Zona libre de piropos”. En la parte inferior de la señalética: “Detén el acoso callejero”. Fotografía: Feminist Apparel

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    “No decir piropos en ningún horario”. Dentro de la flecha: “Detén el acoso callejero”. Fotografía de Feminist Apparel

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    “Zona libre de piropos”. En la parte inferior de la señalética: “Detén el acoso callejero”. Fotografía: Feminist Apparel.

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      Emitir comentarios es una falta de empatía y respeto por el bienestar y la seguridad emocional de la otra persona, al no saber cómo ésta reaccionará.

      Hace un par de semanas, la revista virtual ‘‘Everyday Feminism’’ publicó un artículo basado en el debate social sobre los límites que existen para acercase a alguien o decirle algo en el espacio público. La autora, Aliya Khan, asegura que en sus conversaciones con distintos hombres, efectivamente conoce algunos cuya intención no es herir, acosar u objetificar a las mujeres en sus acercamientos. Sin embargo, también indica que más que un ‘‘piropo’’ o que conseguir una cita, las mujeres quieren tener el espacio y la libertad de vivir sus vidas sin la amenaza o el riesgo de ser acosadas en la calle.

      Con este debate se genera la discusión sobre la manera en que una persona se debe acercar a otra, en la que surge la clásica pregunta sobre si el hombre se está acercando de forma ‘‘respetuosa’’. La autora indica que el respeto involucra empatía, preocupación y estimación mutua de lo que es único en la otra persona. Esto significa que sus necesidades inmediatas no se anteponen a las necesidades de la otra persona, por lo que emitir comentarios es una falta de empatía y respeto por el bienestar y la seguridad emocional de la otra persona, al no saber cómo ésta reaccionará.

      A partir de los webcomics de Barry Deutsch y Tom Fonder, la autora entrega una lista de razones  sobre la manera en que todo tipo de acoso callejero (incluso los ‘‘piropos’’) puede promover un entorno negativo y contribuir al sexismo cotidiano.

      • 1. Se está reforzando la idea de que el cuerpo de la mujer en el espacio público está expuesto para los demás.

      La primera razón explica que el acercamiento público hacia alguien comúnmente es por su apariencia física, por lo que existe una implicancia de que su cuerpo está expuesto para la aprobación o desaprobación del resto. Con esto se indica que el cuerpo de la mujer no es de ella y está ahí para ser criticado. El escrutinio y evaluación constantes de la apariencia tiene como significado que las mujeres no puedan vestirse en virtud de su propia comodidad o placer.

      • 2. Se está haciendo una suposición con respecto a la situación sentimental y/o a la identidad sexual de una persona.

      La segunda razón señala que el acercamiento a alguien desconocido en público implica que la persona que se acerca tiene una razón para creer que 1) esa persona tiene interés en tener una cita y 2) esa cita es con la persona que aborda. Puede que ninguna de estas opciones sea verdadera para la persona a la que se le están acercando. Los espacios que están diseñados para socializar y reunirse con otros podrían ser más apropiados para acercarse a alguien desconocido y entablar una conversación. Por ejemplo, un bar.

      • 3. Se está creando una cultura de aceptación hacia los transeúntes que miran, reforzando variados tipos de acoso callejero.

      En la tercera razón, la autora habla a partir de su experiencia sobre gente que publica comentarios planteando: ‘‘sólo es un ‘piropo’. ¿Cuál es el daño?’’. Alguien puede elegir halagar la sonrisa de otra persona, sin embargo una persona que presencie eso podría emitir un comentario sobre las piernas, trasero, pechos u otras partes del cuerpo de otra persona, ya que se ha reforzado que es socialmente aceptable emitir comentarios sobre la apariencia de alguien.

      • 4. Nadie puede determinar qué es un “piropo” y qué es “acoso” para la otra persona

      En la cuarta razón, la autora plantea que los ‘‘piropos’’ son subjetivos y que el acoso, hasta cierto punto, también lo es. Por lo tanto, la única persona que decide si es ofensivo o no, es quien recibe el comentario. Debido a que uno no sabe cómo será recibido el comentario, se está corriendo el riesgo de que en vez de halagar a alguien, ocurra exactamente lo contrario.

      • 5. Sin importar la intención, se está poniendo a alguien en una situación en la que esa persona debe responder, independientemente si quiere o no.

      En la quinta y última razón del artículo, se afirma que en una sociedad en la que tantas personas experimentan amenazas en contra de su seguridad, muchas de ellas pueden no sentirse cómodas respondiendo de forma honesta a comentarios emitidos en público, debido a que no se sabe cómo reaccionará la persona que se está acercando si se le dice ‘‘no gracias’’. Se han asesinado mujeres por decir que no y los efectos de esta violencia tiene repercusiones en las comunidades.

      Un ‘‘piropo’’ tiene el potencial de crear una situación en la que alguien se sienta inhibido y limitado en su vida diaria, lo que es el corazón del sexismo cotidiano. La reflexión final del artículo señala que por lo tanto, si tu meta es mostrar respeto a otro ser humano, entonces una de las mejores maneras de hacerlo es otorgándole la libertad de circular por su espacio libremente.

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        Proyecto “Acoso sexual Callejero: Incidencias en políticas públicas sobre una forma de violencia de género no reconocida en el país” fue financiado por ONU Mujeres y la Unión Europea.

        Será desarrollado entre Septiembre 2014 y marzo 2015.