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    A partir de la publicación realizada por el diario La Tercera -y replicada por varios medios de comunicación- se hace necesario aclarar lo siguiente:

    El acoso sexual callejero sí es delito en Chile, contrario a lo que se ha señalado en algunos medios. Nuestro país ha sido pionero en tipificarlo penalmente, dándole así protección a las personas que sufren de esta violencia sexual en el espacio público.

    Como OCAC propusimos un proyecto de Ley que tuvo apoyo unánime de las parlamentarias y parlamentarios. Fue un proceso legislativo largo, que duró aproximadamente cinco años, tiempo en que nuestro proyecto tuvo varias transformaciones.

    El proyecto finalmente aprobado, y que hoy es Ley, establece que el acoso sexual callejero es delito en el caso de grabaciones y abuso sexual por sorpresa (como las tocaciones). Está sancionado con penas de presidio, lo que habilita a que las policías puedan detener en situación de flagrancia.

    En el caso del acoso verbal, persecuciones y acercamientos intimidantes hostiles o humillantes y actos de exhibicionismo, se castigan como faltas. Esta falta tiene una pena diferenciada: el acoso verbal tiene pena de multa, mientras que las demás conductas enumeradas tienen penas privativas de libertad de menor índole en conjunto con multas.

    Producto de que no se tomaban las denuncias por parte de las policías, se constituyó una mesa intersectorial, solicitada por OCAC al Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, para revisar la aplicabilidad de la legislación y de qué manera podemos robustecerla, y no -como se ha dejado entrever- para realizar en particular la modificación señalada por la Fiscalía. Es en este contexto que la Fiscalía elabora una minuta que da cuenta de un problema de adecuación de la Ley con el Código Procesal Penal, que solo se advirtió con su implementación.

    Es importante destacar que en la noticia publicada por La Tercera pareciera ser que todos los problemas de aplicación de la legislación tienen que ver con la Ley en términos de la detención por flagrancia o su aplicación en menores de edad, cuando en realidad no es tal. Este es uno de los tres artículos de la Ley de Respeto Callejero: dos de ellos se configuran como delito -totalmente contrario a lo que se afirma en la noticia-.

    No perdamos de vista que los problemas de aplicación de las legislaciones en torno a las violencias sexuales tienen que ver con los pasos para hacer la denuncia y con las investigaciones. Acá el problema no está en que no se pueda detener en flagrancia en el caso que se cometa un acto de acoso sexual verbal según el artículo 494 ter, sino que tiene que ver con que cuando hay tocaciones, roces, punteos, agarrones, etc., Carabineros no está tomando las denuncias, está revictimizando e insiste en preguntar cómo la víctima estaba vestida. Pongamos el foco donde corresponde y no solo en un artículo de la legislación. Este artículo sí es aplicable y sí da lugar a un proceso de persecución penal.

    Existe voluntad para corregir y adecuar la Ley con todas las normas del sistema penal, porque más allá de la indicación que hizo Fiscalía, nuestro sentido y nuestra militancia política está con trabajar por la construcción de un espacio público seguro, libre de violencia sexual e igualitario para todas las personas.

    El llamado es a informarse y a informar bien: las personas sí pueden denunciar y que “no se aplique la detención por flagrancia” en uno de los tres hechos delictuales tipificados en  nuestra Ley, no significa impunidad. Las policías, de todas maneras, tienen la obligación de auxiliar a las víctimas de este tipo de violencia y tomar las denuncias, porque el acoso callejero sí es delito.

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      La Mesa Acción por el Aborto y Fondo Alquimia, en alianza con otras seis organizaciones, llevaron a cabo un monitoreo social a la implementación de la ley de interrupción del embarazo en tres causales. En este artículo te contamos los principales hallazgos del informe.

      Con miras a la marcha del 25 de julio, y luego de más de un año y medio desde su implementación, diversas organizaciones sociales entregaron el informe de “Monitoreo social a la implementación de la Ley de Interrupción del Embarazo en 3 Causales”. El objetivo del estudio fue “identificar prácticas y discursos en los establecimientos de salud primaria y de especialidad obstétrica que contribuyen o dificultan la ruta de las mujeres embarazadas en circunstancias de riesgo vital, inviabilidad fetal letal y violación”.

      En general, el informe dejó al descubierto graves falencias y omisiones que impiden que niñas, adolescentes y mujeres puedan acceder al procedimiento. Gloria Maira, quien es parte de la Mesa Acción por el Aborto, dijo que “es una prestación casi clandestina, no se informa a las comunidades ni a las mujeres”.

      Trabas en la implementación

      El informe señala que ha sido “la experiencia (la que) fue generando los procedimientos de detección y derivación para atender los casos de manera más oportuna” y que, además, la implementación “pareciera depender en grado importante del esfuerzo de algunas/os profesionales y equipos (…) debiendo hallar por sí mismos estrategias para sortear la falta de conocimiento en el resto del personal, la objeción de conciencia y la falta de recursos (…)”.

      Sumado a eso, son tres las problemáticas que tiene la implementación de la Ley de Aborto en 3 Causales:

      1. Poco conocimiento sobre las causales por partes de las usuarias.

      Tal como lo señaló Gloria Maira, la interrupción voluntaria del embarazo es una prestación que no es informada. Las mujeres tienen poco conocimiento sobre cuáles son las causales que existen, cómo acceder a ellas y dónde orientarse.

      1. Capacitación deficiente.

      La capacitación del personal de los hospitales y centros de Alto Riesgo Obstétrico y de la Atención Primaria en Salud, es deficitaria. Según el informe, esto afecta en la calidad de la atención que reciben las mujeres y puede afectar el acceso a la prestación “porque provoca inseguridad y temor en el personal -no saben si deben o no informar-, reduce el compromiso de los equipos y estigmatiza al personal que trabaja en el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), aumentando las dificultades de implementación que debe sortear el personal responsable”. 

      En establecimientos de segunda y tercera complejidad, la falta de información y capacitación afecta la acreditación de las causales y en el pronto acceso a la interrupción, si es que así lo desea la usuaria. 

      1. La objeción de conciencia

      La objeción de conciencia, sea declarada o no, es una traba en el proceso de decisión de las mujeres y en el acceso a la prestación. Según señaló el monitoreo, existen situaciones donde “posturas individuales anti aborto o razones religiosas de profesionales y técnicos/as interfieren en el acceso a información adecuada a las mujeres y buscan disuadirlas”. Tanto así, que en hospitales, el no querer otorgar la prestación ha desembocado en situaciones que afectan los Derechos Humanos de las mujeres, pasando a llevar su dignidad durante la interrupción de procedimientos en curso. 

      En esta causal se concentra la mayor parte de los objetores de conciencia. 

      El estudio 

      Para realizar este monitoreo, se realizaron 62 entrevistas a directores/as de establecimientos y profesionales del equipo de salud que participan en la implementación de la ley. Además, se aplicaron ocho entrevistas a dirigentes gremiales, 136 encuestas a usuarias y 7 grupos focales con mujeres de la comunidad. 

      Las organizaciones que participaron en el desarrollo del estudio fueron Qispiy Wayra en Antofagasta, Resueltas del Valle en Atacama, Matriavisión en Valparaíso, Marcha Mundial de Mujeres en Santiago y en Biobío, el Observatorio de Equidad en Salud según Género y Pueblo Mapuche (Universidad de La Frontera) en La Araucanía, y Desnudando en Aysén.

      El monitoreo lo puedes encontrar completo en este link y aquí su resumen ejecutivo.

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        Como Observatorio Contra el Acoso Chile extendemos la invitación para ser parte del curso intensivo “Introducción a la Perspectiva de Género“. Su objetivo es introducir a las y los estudiantes al análisis desde perspectiva de género, entregando herramientas analíticas teóricas, reflexivas y empíricas sobre conceptos claves y aplicación de la perspectiva en análisis específicos de modo que puedan integrar los conocimientos adquiridos y aplicarlos en sus líneas de trabajo y/o estudio, contribuyendo a un pensamiento reflexivo y crítico sobre la realidad actual.

        El curso, que se dictará durante el mes de julio, está enfocado a estudiantes de últimos años de carreras afines a las ciencias sociales y humanidades,  profesionales de las mismas áreas y a estudiantes y/o profesionales de otras áreas que trabajen en temáticas de género y quieran profundizar sus conocimientos.

        La actividad estará a cargo la presidenta de OCAC María José Guerrero González, Mg. en Estudios de Género y Cultura, mención Humanidades de la Universidad de Chile, Socióloga de la Universidad de Playa Ancha. Presidenta del Observatorio Contra el Acoso Chile. Además contará con la participación de las docentes Mónica Molina Torres (Mg© en Psicología Clínica de Adultos (mención psicoanálisis), de la Universidad de Chile), Marlene Vera (Mg. en Estudios de Género y cultura, mención Humanidades, Universidad de Chile) y Pablo Salinas Mejías (Doctora© en Sociología por la Universidad Alberto Hurtado y Doctora © en Estudios de Género por la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya).

        Entre los contenidos que se van a abordar en el curso, destacan la historia de la categoría de género, conceptualización del espacio en la perspectiva de género, género y comercialización del deseo sexual, Construcción del sujeto histórico “prostituta”, feminismos abolicionistas y liberales, feminismo queer, género como dispositivo de poder, entre otros.

        ¡A inscribirse!

        Consta de 18 horas cronológicas acreditadas y se requiere un 70% de asistencia para la acreditación. Las clases se realizarán los días martes y jueves de 18.30 a 20.30 hrs. y 1 sábado al mes de 10.00 a 12.00 hrs. en General Bustamante 26, Providencia.

        Para inscribirte debes llenar y enviar este formulario  

        ¡Cupos limitados!: máximo 40.

        Valor promoción: $50.000 por ser primera versión.

        Valor real: $90.000

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          Asistieron a la ceremonia las fundadoras del observatorio, las voluntarias y colaboradoras actuales, además de autoridades como la directora de ONU Mujeres, representantes de Sernameg y diputadas.

          Con un acto en el ex Congreso Nacional y una firma simbólica, el Observatorio Contra el Acoso Chile (OCAC) celebró la promulgación de la Ley 21.153 que modifica el Código Penal para tipificar el delito de acoso sexual en espacios públicos. La actividad viene a finalizar un largo proceso de tramitación del proyecto de ley que comenzó en marzo de 2015.

          A la instancia asistió la Seremi Metropolitana de la Mujer y la Equidad de Género, Isabel Varas; la diputada Karol Cariola (PC); y la directora de ONU Mujeres en Chile, María Inés Salamanca, entre otras autoridades.

          El acto fue presidido por la presidenta de OCAC, María José Guerrero, quien en la instancia recordó el camino que ha recorrido la organización que, desde un esfuerzo colectivo y organizado, ha trabajado para que el acoso sexual callejero sea entendido como un tipo de violencia sexual, a través de numerosas campañas comunicacionales y la generación de estudios propios, que tuvieron como finalidad visibilizar esta problemática social.

           “Dimos cuenta que 12 años es la edad donde se genera el peak del comienzo de la victimización de acoso callejero en nuestro país, donde una de cada dos mujeres jóvenes sufre acoso callejero por lo menos una vez a la semana. Si sacamos una proyección rápida, al ser acosada una vez a la semana, de los 12 a los 25 años habrás sufrido más de 600 actos de acoso de violencia sexual en el espacio público”, explicó Guerrero.

          El inicio de OCAC fue cuesta arriba para quienes iniciaron el proceso de concientizar que el acoso es un delito. María Francisca Valenzuela, fundadora y primera presidenta del observatorio, señaló que el impulso para comenzar el trabajo “fue de un equipo con la capacidad de organizar la rabia y dejar de guardar silencio sobre la violencia que vivimos las mujeres”.

          Para que el proyecto se volviera una realidad, una de las parlamentarias que se involucró en el proceso fue la diputada Karol Cariola (PC), quien en la oportunidad destacó que, en el inicio, cuando la propuesta fue llevada a la Cámara Baja, los diputados fueron reticentes al proyecto y a ver el acoso como un problema social. “Se lo tuvimos que demostrar. Tuvieron que ver cifras y gráficos, si no lo veían en esos términos no estaban dispuestos a legislar”.

          En la ceremonia también estuvo presente la directora de ONU Mujeres en Chile, María Inés Salamanca, quién resaltó que OCAC “lo que hizo fue establecer lazos de confianza para que otras mujeres también contaran y visibilizaran para decir a mí también me pasó”. En tanto la seremi de la Mujer, Isabel Varas, destacó el rol de la sociedad civil organizada para la creación de políticas públicas. “Cualquier participación de la sociedad civil es un aporte fundamental que recoge los planteamientos de la gente, las necesidades que tenemos las mujeres en general respecto a distintas temáticas”, indicó.

           Próximos pasos

          A partir de este año, el Observatorio Contra el Acoso Chile ha comenzado a trabajar para abordar nuevas líneas de acoso: acoso sexual online, laboral y en establecimiento educacionales, con el fin de avanzar en la erradicación de estas prácticas en nuestro país.

          En este sentido, María José Guerrero, hizo además un llamado a avanzar en otras temáticas relacionadas a los derechos de las mujeres: “Debemos seguir avanzando, por ejemplo, hacia una educación no sexista (…) en la representación política de las mujeres como un derecho a la autonomía de toma de decisión, en los derechos reproductivos, en el matrimonio igualitario, en la reforma de la ley de adopciones que permita adoptar niños y niñas sin importar el sexo de esas parejas. Y claramente debemos avanzar en la aprobación de la ley integral de violencia contra las mujeres, entre muchos otros puntos”.

           Primeras denuncias

          El 3 de mayo fue publicada en el Diario Oficial la Ley de Respeto Callejero, entregando así la posibilidad a todas las mujeres de Chile de denunciar este tipo de violencia sexual.

          A pesar de que la primera piedra de tope fue la negación de algunas fuerzas policiales de tomar la denuncia de las personas que eran víctimas, el Observatorio Contra el Acoso Chile solicitó una reunión con la ministra de la Mujer y Equidad de Género a través de la Ley del Lobby para abordar este problema.

          Una de las conclusiones de esa reunión es que se planificará un trabajo en conjunto para capacitar a distintos actores de Estado y de gobierno para que se realice una mejor implementación de la ley. Se trata de un proceso fundamental para que los relatos de quienes han sufrido acoso sean escuchados y conseguir que ese delito no quede impune.

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            A pocos días de promulgada la ley que sanciona el acoso callejero en espacios públicos, proyecto impulsado por OCAC, nuestras plataformas se han llenado de testimonios de mujeres que dicen haber acudido a comisarías donde funcionarios se han negado a tomar sus denuncias.

            Francisca fue víctima de acoso callejero esta semana. Sintiéndose aún violentada, fue a Carabineros para saber qué podía hacer en contra de su victimario. “¿Cuál es el nombre de la persona?”, fue lo primero que le preguntaron. Por supuesto que Francisca no tenía ese dato, ¿quién le pide el nombre a su acosador? Por más que explicó todo lo que había pasado, él Carabinero que la recibió le dijo que como no tenía ese dato ni testigos o videos o fotos, no había nada que pudiera hacer.  

            Marcela iba camino a su casa, cuando un auto conducido por un hombre la empezó a perseguir. Él le pedía que se acercara, pero ella caminó más rápido para alejarse. Sin embargo, el hombre se las arregló para encontrarla de frente: estaba fuera del auto, con sus pantalones abajo y mostrándole su pene. Cuando Marcela fue a la comisaría a hacer la denuncia por acoso callejero, entregó la patente del auto. Sin embargo, al fijarse en lo que había escrito la Carabinera que recibió la denuncia, se dio cuenta que había escrito cualquier cosa menos los datos que ella había proporcionado. A pesar de su reclamo, y que la acompañaban sus padres, la Carabinera sólo le preguntó cómo andaba vestida.

            Estos testimonios son solo una muestra de lo que las mujeres en distintas partes del país están sufriendo: no solo son víctimas de acoso sexual callejero, sino que además, quienes se suponen debieran entregarles seguridad, las vuelven a vulnerar al negarles el ejercicio de sus derechos.

            Pero estos casos no son aislados ni se limitan al acoso callejero: hace algunos días leíamos sobre una mujer que denunció a su marido por violencia intrafamiliar en la vigésima comisaría de Puente Alto. El oficial de Carabineros M. Zuñiga se negó a tomar su denuncia, ofreciendo en cambio consejos familiares para lo cual no estaba en lo absoluto calificado.

            Es gravísimo que diversos funcionarios de una institución del tamaño e importancia de Carabineros de Chile no estén cumpliendo CON SU TRABAJO, porque aquí no se está pidiendo nada extraordinario. Tal como indicábamos en esta nota, no es responsabilidad del funcionario o funcionaria decidir si un evento constituye delito o no, su responsabilidad está en recabar todos los antecedentes para así iniciar una denuncia.

            La situación no solo es delicada por cuanto las fuerzas del orden estarían incumpliendo sus responsabilidades, sino también porque una persona que ha sido agredida merece que se le escuche, se le reconforte y se le garantice un debido proceso. Negarle a una víctima un procedimiento legal adecuado puede llegar a afectar su salud mental y generar traumas.

            Es imperativo que las autoridades inviertan en capacitación y sensibilización para que sus agentes sean capaces de tomar denuncias y atender a las víctimas como corresponde. De poco sirve hacer tantos esfuerzos para impulsar una política pública si el personal de primer contacto incumple sus deberes. Para esto necesitamos trabajo conjunto por parte de los ministerios, la fiscalía y las fuerzas del orden.

            Pero, ¿qué hacer si un oficial se niega a tomar mi denuncia?

            Existen varias opciones. La más inmediata es pedir hablar con el superior jerárquico e incluso registrar el número de placa del carabinero para luego denunciarlo en la Fiscalía Militar.

            Otra opción es acudir a PDI o fiscalía, sin embargo las reglas son las mismas: ni Carabineros ni PDI son quienes determinan si un hecho es delito o no, su rol se limita a recibir y tomar denuncias para luego enviarla a Fiscalía, quienes deciden si la denuncia reviste carácter de delito. Para asegurarte, puedes exigir una copia de la denuncia.

            Recuerda que denunciar es tu derecho y las policías tienen el deber de tomarla con respeto y resguardando tu integridad. Cuando los funcionarios y funcionarias de la seguridad incumplen sus deberes y vulneran a las víctimas, las leyes quedan en meras declaraciones de buenas intenciones. Lo que las mujeres y niñas de Chile necesitan son hechos, no palabras.

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              Hoy, viernes 3 de mayo despertamos con la feliz noticia de que el proyecto de Ley que impulsamos desde el Observatorio Contra el Acoso Chile por fin fue publicada en el Diario Oficial, siendo promulgada y entrando en vigencia.

              En el 2013 éramos un grupo de estudiantes de sociología de la Universidad de Chile que notamos que en nuestro país nunca se había hablado sobre el acoso sexual callejero. Al buscarlo en Google, al consultar bibliografía y al mirar redes sociales, nos dimos cuenta que no existía material con perspectiva local sobre el tema, como sí existía en otros países.

              Entonces, se nos ocurrió hacer una página de Facebook, algo muy artesanal y sencillo, donde le pedíamos a la comunidad que compartieran sus testimonios de acoso. La primera semana recibimos decenas de textos, el primer año eran cientos. Nuestra comunidad explotó de seguidoras y empezamos a salir en la prensa. De repente, éramos “las niñas en contra del piropo”, la “brigada antipiropos”, “las acosadoras de los acosadores” y otros títulos que poco y nada aportaban al debate que estábamos planteando, pero que sin embargo, al ser titulares incendiarios y cazaclic, nos ayudaron a visibilizar lo que nos estaba movilizando.

              Al poco tiempo tuvimos una primera reunión. Llegaron mujeres de distintas disciplinas que tenían en común las ganas de poner su tiempo, su talento y sus conocimientos al servicio de esta causa. Fue ahí cuando formamos los primeros equipos, con excelentes profesionales, quienes trabajaron de forma gratuita en pos del cambio que esperábamos ver en Chile. Nos dividimos en Jurídica, Comunicaciones, Vinculación, Gestión, Intervención y Estudios, y desde nuestras diversas plataformas empezamos a empujar el debate, superando todas las críticas, las ridiculizaciones y hasta los memes que aparecieron ante la pobre cobertura de nuestro trabajo por parte de los medios de comunicación.

              En el 2014 lanzamos nuestro primer estudio y la campaña #AcosoEsViolencia con apoyo de la Unión Europea, Cultura Salud, Metro y ONU Mujeres. Era también el primer estudio que buscaba levantar datos sobre acoso callejero como una manifestación de violencia de género en el país. Los datos eran dramáticos: del total de personas encuestadas, 71% había tenido una experiencia de acoso callejero que considera traumática. Estos casos ocurrían en promedio a los 18 años, siendo común sufrirlos entre los 10 y los 25 años.

              Con esos datos en mano, y sabiendo que en Chile no había ninguna figura legal que amparara a las mujeres ante las distintas manifestaciones de acoso, es que decidimos redactar la primera ley en la historia de nuestro país que se hiciera cargo de esta problemática social. De esta forma, nosotras mismas empezamos a crear el cambio que esperábamos ver.

              Una vez listo el proyecto de ley, realizamos una potente labor de lobby legislativo y, con apoyo de los y las diputadas Camila Vallejo, Gabriel Boric, Loreto Carvajal, Daniella Cicardini, Marcela Sabat, Karla Rubilar y Giorgio Jackson, nuestro proyecto de ley ingresó a la Cámara de Diputados.11074702_1590781511133893_2409400202500265733_n

              Más de tres años pasaron para que nuestro proyecto superara todas las etapas de tramitación. En el intertanto realizamos hitos ciudadanos, campañas digitales, un nuevo estudio, abrimos observatorios contra el acoso en diversos países de Latinoamérica y El Caribe, participamos en marchas y manifestaciones, bajamos campañas de publicidad sexista, tuvimos más dos mil apariciones en prensa, realizamos charlas junto a empresas, instituciones y escuelas, creamos importantes alianzas y empujamos desde todos los frentes la idea de que el acoso sexual callejero es violencia.

              En el 2019 nos dimos cuenta de que “acoso callejero” nos quedaba chico: simplemente no lo íbamos a tolerar en ningún espacio. Por eso nos cambiamos el nombre a OCAC, Observatorio Contra el Acoso Chile, y desde ahí hemos ampliado nuestras líneas de acción.

              El 3 de abril de este año, nuestra ley fue aprobada por unanimidad en su último trámite legislativo. El 29 de abril la Contraloría realizó la toma de razón y hoy, 3 de mayo del 2019, por fin la Ley que modifica el Código Penal para tipificar el delito de acoso sexual en espacios públicos, fue publicada en el Diario Oficial. Con esto, lo que partió como un sueño, una incomodidad sin nombre definido, pasaba a ser Ley de la República.

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              No es común que se haga política pública desde un tema instalado por la sociedad civil, por lo que esto es una nueva razón para estar llenas de orgullo y satisfacción. Eso sí, queremos dejarlo claro: salir a la calle sin miedo al acoso callejero es un piso mínimo, es un “desde”. Nuestra labor continúa para erradicarlo de los espacios educativos, de las empresas, en el mundo online, etc., simplemente porque no debiéramos tener que sacar una ley para convivir sin violencia de género. Todo nuestra trabajo no tendría que haber sido necesario si es que tuviéramos un lugar seguro para desenvolvernos.

              Queremos agradecer cada like, cada conversación en familia, cada asistencia a nuestros eventos, cada mensaje cariñoso, cada testimonio recibido. Este es nuestro regalo para la ciudadanía, pero el triunfo es de todas y todos.

              Con cariño, orgullo y satisfacción
              Equipo OCAC
              03 de mayo, 2019 #RespetoCallejeroEsLey

              *Conoce aquí en qué consiste la Ley que modifica el Código Penal para tipificar el delito de acoso sexual en espacios públicos.

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                El pasado miércoles 3 de abril se aprobó por unanimidad la Ley que tipifica el acoso sexual en espacios públicos, proyecto que fue impulsado por nuestra fundación y que espera ser promulgado prontamente. ¿De qué se trata? ¿Cómo hacer una denuncia? ¿Cómo se prueba un acoso callejero? En el siguiente artículo revisamos las preguntas más recurrentes que se nos han hecho a través de nuestras plataformas.

                ¿Cómo era antes y qué es lo que cambió?

                Antes del nacimiento del Observatorio Contra el Acoso Chile y de que lográramos instalar este tema en el debate público, los agarrones, tocaciones de carácter sexual y otros tipos de acoso en el espacio público eran tipificados según el Código Penal como una “ofensa al pudor y las buenas costumbres”, pero en ninguna parte se definía claramente qué es la moral, el pudor o una “buena costumbre”. De esta manera, las sanciones dependían de la interpretación y el criterio de los funcionarios policiales o Fiscalía. Además, en el delito de “ofensas al pudor” se entiende que toda la sociedad es la víctima y no la persona que sufrió el acoso, obviando el efecto que este tiene en sus víctimas y en el hecho de que la inmensa mayoría son niñas y mujeres.

                Gracias a la Ley de Respeto Callejero se reconoce por primera vez en la historia la gravedad de los hechos y se les clasifica como violencia sexual ante la justicia. Este avance permite reconocer a una persona como víctima del delito y tener certezas con las penas que le corresponden al agresor.

                ¿Cómo denunciar?
                1. Si eres víctima de acoso callejero, es importante en ese momento mantener la calma y ser consciente de tu entorno, ya que generalmente estos hechos ocurren muy rápidamente.
                2. Si hay algunas personas cerca que hayan visto lo que te ocurrió, pídele sus datos (nombre, RUT, numero de contacto y dirección) para ofrecerlos como testigos.
                3. Si puedes reunir pruebas de lo que pasó ¡hazlo! Ya sean fotografías, grabaciones o cámaras de seguridad. Todo puede ayudar.
                4. Acércate a la PDI, Fiscalía o Carabineros (lo que esté más cerca del lugar donde aconteció el suceso). Las tres instituciones tienen la obligación de recibir tu denuncia.
                5. Relata detalladamente los hechos, describiendo con el mayor detalle posible al agresor, si lo recuerdas.

                Para que comience el proceso penal siempre es necesaria la denuncia hecha por la víctima.

                ¿Qué pasa si no quieren recibir mi denuncia?

                Es muy importante que si no quieren tomar tu denuncia sepas que puedes oponerte y levantar un reclamo. Todas las personas tienen derecho a presentar denuncias. Si el personal policial no quiere recibir tu denuncia puedes pedir hablar con el superior jerárquico e incluso registrar el número de placa del carabinero para luego denunciarlo en la Fiscalía Militar. Ni Carabineros ni la PDI son quienes determinan si un hecho es delito o no, su rol se limita a recibir y tomar denuncias para luego enviarla a Fiscalía, quienes deciden si la denuncia reviste carácter de delito.

                ¿Qué pasa si no pude reaccionar en ese momento?

                Si luego de ocurrido el acoso callejero te vas, puedes volver otro día y buscar cámaras de seguridad perimetrales. Si hay algún negocio puedes preguntarle a los locatarios si ellos evidenciaron lo que ocurrió ese día y de este modo encontrar testigos.

                Si no puedes hacerlo, no importa, la Fiscalía de todos modos investigará e intentará reunir las pruebas necesarias.

                ¿Qué pasa si no tengo ningún tipo de evidencia del agresor?

                ¡Denuncia de todos modos! Siempre puedes hacer una denuncia a “quien resulte responsable’’ indicando con la mayor cantidad de detalles las características del agresor (altura, rasgos físicos, vestimenta, pelo, peso, algún detalle distintivo como tatuajes etc.).

                Recuerda que siempre vale la pena denunciar. Con la descripción del sujeto o según la modalidad de ejecución, se elaborará una estadística con toda la información del mismo territorio geográfico. De esta forma es posible determinar en qué espacios hay más peligro para tomar medidas (iluminación, rondas frecuentes de carabineros). Esto ayuda a generar políticas públicas de prevención.

                En algunos casos, cuando las descripciones coinciden, se realizan investigaciones cruzadas juntando tu denuncia con la de otras mujeres que fueron violentadas por el mismo agresor. De este modo se reúnen más evidencias para encontrarlo.

                ¿La Ley de Respeto Callejero aplicaría en casos como el de Nido?

                No, este tipo de hechos no se encuentra contemplado en la Ley porque son imágenes captadas en privado y la Ley sólo contempla fotos de índole sexual en espacios públicos. Las imágenes mostradas en esa plataforma tuvieron consentimiento en su grabación, pero no en su difusión.

                En este artículo puedes leer más sobre amenazas de difusión no consentida de pornografía.

                ¿Qué acciones en específico serían penadas por la Ley?

                En la ley por fin se da al acoso callejero el reconocimiento jurídico que debería haber tenido siempre, que es de un abuso sexual. En ese sentido se incorporan las tocaciones, agarrones, punteos, etc. Vamos a poder denunciar el acoso verbal, gestos, acercamientos, persecuciones y exhibicionismo cuando sean cometidos en lugares públicos o de libro acceso, sin el consentimiento de la víctima y que tengan contenido de connotación sexual y que estos puedan intimidar o humillar a una persona.

                Con la aprobación de la ley, ¿viene un plan preventivo y de educación?

                Como nuestra Ley comenzó con una moción parlamentaria, este proyecto no contempla presupuesto, así que lamentablemente no viene con un plan preventivo y de educación. Sin embargo, esperamos que esto sí sea incorporado en otras leyes y que el Gobierno se haga cargo de esta necesidad.

                ¿Qué pasa con las ordenanzas municipales contra el acoso que ya fueron aprobadas?

                Todo lo que no regula la Ley, sigue vigente a través de la ordenanza. Por ejemplo, si en una ordenanza municipal contra el acoso se contempla que las construcciones de edificios tienen que tener un cartel que diga “Acá no se acosa”, esto seguiría en vigencia ya que no es algo que esté contemplado en la Ley que fue aprobada.

                ¿Qué partes del código penal fueron cambiadas?

                Puedes leer este detalle en la minuta que nuestro equipo de Jurídica preparó donde se explican claramente los cambios.

                ¿Esta Ley protege sólo a mujeres?

                Este es uno de los grandes mitos en torno a nuestra Ley y es totalmente falso. La Ley de Respeto Callejero NO hace diferencia alguna, protegiendo a todas las personas por igual. 

                 

                Como Observatorio contra el Acoso Chile estamos muy satisfechas por el avance que ha significado la aprobación de nuestro proyecto y la potente señal que se envía a la ciudadanía al hacer realidad un proyecto que nace desde la sociedad civil. A pesar de la positiva acogida que ha recibido este avance, aún persisten dudas y mitos con respecto a su naturaleza e implementación. Por eso, hacemos el llamado a informarse y a empoderarse. Para ello, nuestros canales están siempre a disposición de la comunidad.

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                  Desde el 08 hasta el 14 de abril de 2019 se celebra una nueva versión de la Semana contra el Acoso Callejero, iniciativa que surgió el año 2011, y que busca sensibilizar respecto al acoso sexual callejero y que la ciudadanía pueda evidenciar este tipo de violencia. En cada una de sus versiones, desde sus inicios, participan más de 100 agrupaciones de alrededor de 40 países en todo el mundo. OCAC es una de ellas junto a sus nodos internacionales en Nicaragua, Guatemala y, ahora, en Panamá.

                  ¿Por qué la Semana Contra el Acoso se conmemora en abril?

                  Según cifras de OCAC, las niñas comienzan a sufrir acoso sexual a los 14 años de edad y el 20% de las mujeres adultas lo sufre todas las semanas. Daniela Sánchez , directora del área de Vinculación de OCAC, nos remonta a los inicios de esta iniciativa, explicando que, en Estados Unidos, abril es el mes de la sensibilización del acoso sexual ya que en el hemisferio norte comienza la primavera, temporada en que hay más luz, lo que invita a estar más tiempo en la calle. Por esto, el 20 de marzo de 2011 se realizó el día Internacional Contra el Acoso Callejero, que en 2012 se extendió a una semana para amplificar las voces de las organizaciones y activistas que se dedican a visibilizar y erradicar este problema.

                  Sin embargo, Daniela Sánchez explica que “el acoso callejero no sólo afecta en primavera, sino que ocurre en todas las estaciones y en todos los países. De hecho, también en 2011 se organizó el movimiento “Paremos el Acoso Callejero” en Perú, que decantó en la creación conjunta con la organización Stop Street Harassment en la Semana Internacional Contra el Acoso Callejero. La iniciativa ya se replica en Argentina, Colombia y Brasil, entre otros países”.

                  Semana Contra el Acoso 2019: un panorama diferente

                  La conmemoración de este año viene a instalarse en un contexto diverso. Según María José Guerrero, presidenta de OCAC, “en Latinoamérica se da en un escenario legislativo que está dando un giro hacia la derecha, donde lamentablemente también se ponen en cuestión los derechos de las niñas, mujeres y diversidades sexuales”. Desde esa mirada, complementa, es clave hacer un llamado a pensar las violencias sexuales en los espacios públicos y cómo como continente nos podemos unir en torno a demandas comunes.

                  A nivel nacional, esta semana emerge con un hito que tiene que ver con la aprobación por unanimidad de la Ley que sanciona el acoso sexual callejero, proyecto creado por el Observatorio Contra el Acoso Chile y que estuvo en espera durante cinco años para ser aprobado. “Esto genera y nos invita a reflexionar cómo la ciudadanía, como actor social importante, podemos y debemos exigir y trabajar por los cambios, por políticas de género transversales que nos ayuden a avanzar hacia una sociedad más pluralista, democrática y feminista”, concluyó María José.

                  Las invitamos a estar atentas y atentos a nuestras redes sociales y a participar de la actividad que por tercer año consecutivo organizamos como OCAC. La cita es para este sábado 13 de abril entre 15:00 y 18:00 horas en el Parque Forestal. Vamos a estar con un stand informando sobre acoso y respondiendo dudas sobre el tema, además de tener una actividad interactiva. ¡Nos vemos!

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                    Christel Andler Celedón

                    El proyecto, que fue presentado por el Observatorio Contra el Acoso Chile en 2015 y que ya fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Diputados, tipifica conductas de acoso sexual en espacios públicos, como las persecuciones, exhibicionismo y acoso verbal. Solo falta su promulgación.

                    Luego de 5 años en tramitación en el Congreso Nacional, el Proyecto de Ley de Respeto Callejero fue aprobado por unanimidad. Como Observatorio Contra el Acoso Chile (OCAC) celebramos y reconocemos esta Ley como una importante herramienta para trabajar en la erradicación de todas las violencias sexuales y que desde sus inicios buscó la erradicación del acoso sexual en los espacios públicos.

                    Este potente avance significa que el Estado reconoce la existencia de estas agresiones. “Para poder reparar el daño de un tipo de violencia sexual es importante reconocerla y nombrarla como tal. Esto es una legislación de reconocimiento y por lo tanto el Estado así trabaja en la erradicación de esta”, explicó María José Guerrero, presidenta de OCAC.

                    Como Observatorio Contra el Acoso Chile esperamos que el Ejecutivo se comprometa y destine recursos a programas de apoyo y reparación para víctimas, y a políticas públicas de prevención de este tipo de violencia sexual. Así mismo, esta Ley interpela a la sociedad civil a alzar la voz, a ser testigos activos y lúcidos. “Este proyecto -al que le falta solo ser promulgado- contribuye también a preparar y a educar de mejor manera sobre este tipo de violencia sexual no solo a la sociedad civil, sino que también a instituciones que reciben denuncias de este tipo de delito”, acotó María José Guerrero.

                    ¿En qué consiste la Ley?

                    El Proyecto de Respeto Callejero modifica el Código Penal para tipificar el delito de acoso sexual en espacios públicos y consta de tres artículos. Dos de ellos tienen pena de delito y uno tiene pena de falta, en que se combina una pena corporal como es la prisión. Para que comience el proceso penal en estos tres casos, siempre es necesaria la denuncia hecha por la misma víctima ante Carabineros, PDI o Fiscalía.

                    Entre los avances que tendrá esta Ley está la tipificación de conductas de acoso sexual en espacios públicos, como las persecuciones, exhibicionismo y acoso verbal. Además, agrega la sorpresa y otras maniobras que no supongan consentimiento de la víctima, como formas de cometer el delito de abuso sexual y tipifica como delito la grabación de genitales o partes privadas del cuerpo sin el consentimiento de la víctima.

                    Puedes leer más detalle de nuestro proyecto en esta minuta que preparamos.

                    Si bien aún falta la promulgación de este proyecto, nos sentimos contentas porque es el fin de un largo proceso que comenzó con golpes por parte de la sociedad patriarcal. Nos dijeron que le estábamos poniendo color, nos llamaron locas y exageradas, pero no nos rendimos. Golpeamos todas las puertas, discutimos, educamos y nos organizamos con más mujeres que quería también decir basta al acoso callejero. Y lo logramos.

                    ¡Vencimos, compañeras! Y como no sólo se nos acosa en la calle, ahora vamos más.

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                      Chile Mujeres, Observatorio de Género y Equidad, Hay Mujeres e Instituto para la Mujer, son algunas de las organizaciones que, al igual que el Observatorio contra el Acoso Chile, fueron escogidas para sumarse al Consejo de la Sociedad Civil (Cosoc) del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género.

                      El Cosoc, que se configura como un espacio de carácter consultivo y autónomo en sus decisiones, está compuesto por 15 representantes de asociaciones sin fines de lucro vinculadas a los temas de la Mujer y Equidad de Género.

                      Según manifestó nuestra presidenta, María José Guerrero, esta incorporación es importante porque estrecha la relación entre la ciudadanía y el ministerio. Además, agregó que “como organizaciones de la sociedad civil tenemos una responsabilidad en tratar de influir en la manera en que se formulan las políticas públicas, en cómo podemos ser un actor relevante en la toma de decisiones y cómo podemos contribuir para que estas políticas reflejen efectivamente las demandas sociales”.

                      Por su parte, nuestra directora de Jurídica, Javiera Prieto, explicó que este consejo tiene como objetivo profundizar las relaciones entre la sociedad civil y el ministerio. “En definitiva, lo que se hace es incorporar la voz de la sociedad civil en el quehacer institucional del ministerio y nos permite participar en el diseño y evaluación de políticas públicas, que estas efectivamente tengan un enfoque de género feminista y que sean un aporte a la eliminación de toda forma de violencia hacia las mujeres”, acotó.

                      Cabe destacar que el Cosoc del Ministerio de la Mujer contempla cinco dimensiones (o equipos) que se diferencian según temática: promoción de la equidad de género, igualdad de derechos y eliminación de toda forma discriminación; aspectos económicos, sociales y políticos; salud física y mental; entre otros. Como Observatorio contra el Acoso Chile, estamos dentro de la dimensión Vida libre de violencia junto a Fundación Honra y Fundación Educar para Crecer. Además de estas cinco dimensiones, hay dos organizaciones electas para el alcance regional: Red de investigadoras y la Asociación de Mujeres Rurales de Osorno.