¿Cómo debería sentirme cuando me acosan?

Todas nos sentimos diferente frente al acoso callejero, sobre todos en relación a los “piropos”, por lo que aunque suene muy simple, debes sentirte cómo realmente te sientes en ese instante, sin intentar convencerte de algo distinto, ni cuestionar o boicotear tus propias emociones. Esto es lo que hace tan complejo este tema, hay mujeres que frente a un piropo se sienten halagadas, hay otras que se sienten enojadas o vulneradas y cada reacción emocional es legítima.

El problema está en el momento en que por la gravedad o por la sensibilidad de cada una, el acoso se convierte en algo desagradable, pues refleja una situación en la que el hombre impone su ventaja social, psicológica o física por sobre la mujer. Es por eso que es fundamental la aceptación de tus emociones en ese instante y la compasión contigo misma para poder reparar el daño sufrido en un evento de acoso.

La comprensión de tus emociones puede ayudarte a reaccionar de manera asertiva al momento de responder frente a un evento como este. Una frase como: “Me molestan tus piropos” o “Me siento realmente ofendida cuando me silbas en la calle, creo que es violento” puede ayudar a  no sentirte impotente de frente a una situación de acoso, sin caer en respuestas agresivas (que pueden ser riesgosas para ti) y de paso enseñando a las personas que el acoso callejero es una expresión de violencia contra la mujer, que lo entiendes, que no te gusta y que exiges respeto. Recuerda: no porque lo ignores este fenómeno cesará, al expresar tu disgusto de manera asertiva,  te pones a ti misma en el mismo lugar que el hombre, devolviéndole el equilibro a una situación donde el hombre intenta imponerse por sobre la mujer.

¿Por qué no es mi culpa?

Debes tener claro que no hay excusas ni justificaciones para el actuar de una persona que acosa sexualmente a otra, esto es violencia de género, un amedrentamiento que es penado y no tolerado en otras situaciones y contextos, pero que en nuestro país aún no se considera violencia ni por la ley ni por el saber popular.

Es por esta razón que no debes sentirte culpable o avergonzada de ti misma si sufres una situación de acoso, no importa si estás vestida con un short, falda, vestido, jeans o una túnica, nadie tiene el derecho de transgredir tus límites físicos y psicológicos.

Todos los seres tenemos el derecho de transitar por el mundo de manera libre y con la confianza de no ser violentados. En nuestro país el acoso callejero está implantado y visto como una situación normal y el acosador se defiende detrás de esta creencia que normaliza un acto violento. No le importará si andas con un atuendo que muestra más piel o con uno que muestre menos, siempre estarás expuesta a una situación de acoso, pues es la manera en que él muestra su superioridad, masculinidad y reafirma sus valores y su identidad de “hombre”.

Sin embargo, si te invaden sentimientos de culpabilidad es importante que los identifiques y que posteriormente reflexiones de manera crítica y consciente, recordando que bajo ningún punto de vista una persona está en el derecho de acosarte o denostarte sexualmente por estar en una situación o con un tipo de vestuario determinado.

“No debes sentirte culpable o avergonzada de ti misma si sufres una situación de acoso, no importa si estás vestida con un short, falda, vestido, jeans o una túnica, nadie tiene el derecho de transgredir tus límites físicos y psicológicos.”

¿Cómo lo enfrento con mi familia o conocidos?

En este tipo de situaciones es fundamental la comunicación. El informar lo antes posible la experiencia de acoso y sus consecuencias tanto físicas como psicológicas a alguna persona cercana y de confianza puede ayudarte a elaborar la situación y a tomar medidas en caso que fuese necesario.

Para elaborar las emociones de una situación de vulnerabilidad, tus seres queridos o de confianza son las mejores personas que pueden brindarte comprensión y afecto, de manera que puedas sentirte apoyada, acompañada y contenida en un espacio de seguridad emocional. En este sentido es importante que comprendas que la manera de comunicar tus emociones y vivencias es única y personal, pero que en la medida en que tu relato sea más sincero y coherente con tu experiencia interna será más fácil para los demás comprender y conectar con tu sentir.

Por otro lado, a veces después de un trauma, nuestras emociones se toman nuestra capacidad de pensar con claridad. Es por esto que comunicar la experiencia a otra persona, puede acompañarte y ayudarte a ordenar en tu mente la situación y a considerar el tomar las medidas necesarias en contra del agresor o las medidas de salud correspondientes (en casos de agresiones más graves).

Ahora bien, puede ocurrir que por prejuicios y condicionamientos culturales tus cercanos no comprendan la magnitud de tu sentir al estar expuesta a una situación de acoso y que incluso te culpen por sufrir esta desagradable situación. En el caso de que esto ocurra y si te sientes emocionalmente capaz,  puedes explicarles lo que sientes y piensas con respecto a lo que te ocurrió y de esa forma ellos podrán comprenderte mejor y de paso podrás contribuir a desnaturalizar las conductas de acoso y promover una consciencia más respetuosa y empática con las demás personas en tu círculo más cercano.

“Comunicar la experiencia a otra persona, puede acompañarte y ayudarte a ordenar en tu mente la situación.”