“Empezó a acercarse cada vez más y me agarro el trasero con mucha fuerza”

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    El día 29 de enero iba de vuelta a mi casa a eso de las 3:00. Me había juntado a conversar con una amiga en Providencia y tomé una micro en Bilbao. Generalmente tomo taxi para evitar acosos, pero esta vez andaba sin plata. Me bajé en Bilbao con Salvador y de la misma micro se bajó un tipo. Me empezó a seguir y se me acercó para preguntarme hacia dónde quedaba una calle y yo le respondí. Después, empezó a acercarse cada vez más y me agarro el trasero con mucha fuerza, a lo que reaccioné y lo insulté preguntándole: “¿¡qué hueá te pasa!?”. El me respondió textualmente: “quiero tocarte el choro po’, ¿¡qué tanta hueá!?”, con una actitud muy agresiva. Cada vez sentía más miedo, lo insultaba, pero él me respondía con cosas cada vez más violentas, con amenazas y apuntaba a cómo estaba vestida, como si yo estuviera mostrando piel o queriendo que me acosaran. A medida que pasaba el tiempo, me paralizaba y asustaba más y más. Mientras él me gritaba cosas de índole sexual y se acercaba con la intención de arrinconarme. Logré correr al paradero más cercano mientras él se alejaba como intentando esconderse.
    Dos hombres que estaban en el paradero me calmaron. Les conté lo que pasó y me dijeron que me quedara tranquila y que ellos se preocuparían de que llegara bien a mi casa. Afortunadamente llegué bien, pero casi no dormí esa noche. Sigo traumada, con miedo y con mucha rabia con la esperanza de que esto sea considerado un delito.