“Me increparon diciendo: ‘Uh… No, si era sólo por detrás, por delante no tiene nada'”

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    Estudio y trabajo en una universidad pública. Ese día, entraba a trabajar a las 09:00 horas, iba apurada a la pega casi corriendo para llegar al departamento. Cuando pasé por el lado del estacionamiento que está junto al Almacén General, dos funcionarios de la universidad, que estaban afuera del recinto, me silbaron e hicieron sonidos de connotación sexual mientras caminaba. Como iba apurada miré a estos sujetos, pero hice oídos sordos. Al llegar a la pega, de inmediato me enviaron a un salón, donde tendría que pasar por al lado de estos hombres otra vez.

    Caminé temerosa y haciéndome la loca, pero éstos al reconocerme me increparon diciendo: “Uh… No, si era sólo por detrás, por delante no tiene nada”. Y como si eso fuera poco agregaron: “Si estas niñitas son planas”, riéndose por mi físico.

    Me dieron unas ganas de responderles, pero luego pensé que ese era mi lugar de trabajo y que había mucha gente alrededor. Eso, sumado a mi notorio nerviosismo, terminó por hacerme callar. Luego hablé con mis jefes, quienes dijeron que tomarían medidas, pero para mí ese día ya había sido gris. Hace mucho no me ponía esos jeans, porque como se marcaban mucho mis caderas me habían gritado cosas y esta vez no fue la excepción.

    Me aguanté todo el día la angustia, pero camino a casa lloré de rabia e impotencia por haber tenido que soportar agresiones psicológicas y burlas sólo por ser mujer.

    Desde niña supe por mis padres, familiares y hermana que, sólo por pertenecer al género femenino, algunos hombres se sienten con el derecho de gritarte cosas en la calle o silbarte. Situación que muchas mujeres, de alguna manera u otra, se ven obligadas a aceptar por ser parte de la cotidianidad. Pero cuando estas acciones sobrepasan los límites y pasan de un silbido o cursilería a denigrarte con ordinarieces, da para preguntarse si estos hombres tienen hermanas, hijas o madres. No puedo creer que el instinto masculino le gane a las buenas costumbres o ¿será que la culpa radica en la crianza?

    No entiendo porqué tenemos que limitar nuestra forma de actuar y vestir por culpa de algunos hombres con mente primitiva.