“¡Fue asqueroso, sentí que no tenía escapatoria!”

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    A los 14 años participaba activamente en la Iglesia y un día me tocó ir muy temprano, a eso de las 08:30 horas, así que decidí caminar por una calle central (pensando que sería más seguro). En eso, un tipo joven de unos 18 o 19 años me puso un cuchillo, me abrazó y dijo: “Finge que eres mi polola o te lo entierro”. Luego me llevó para un pasaje solitario y dijo que me asaltaría, pero ese no era su real objetivo: me acorraló y se masturbó delante mío. ¡Fue asqueroso, sentí que no tenía escapatoria! Intenté safarme, pero él usó toda su fuerza corporal y me mantuvo retenida. Cuando eyaculó me dejó sola.  ¡Quedé en shock! Era una niña.

    Al llegar a casa de inmediato le conté a mis papás y fuimos a poner la denuncia a Carabineros, aunque no me pude acordar de su cara. Fue realmente chocante.