“Nadie sabe en mi casa que me pasó eso”

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    Cuando iba en cuarto medio, estaba usando la falda de uniforme y con mi polerón de generación nuevo. Nos subimos a la micro con mis compañeras, porque íbamos a comer algo en la Plaza de Maipú. Estábamos a punto de bajarnos y nos pusimos en la puerta, cuando de repente sentí que alguien se puso detrás de mí, pensé que se iba a bajar también. Sin embargo, sentí que me agarraron el trasero como si giraran una manilla de una puerta. Me apretó tan fuerte que salí corriendo de la micro a llorar, no pude reaccionar, ver su cara, decirle algo o contarles a mis compañeras. Nadie sabe en mi casa que me pasó eso. Traté de olvidarlo, pero es imposible y tampoco se puede hacer algo.