“Nunca más me volví a sentir segura en la calle”

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    Mi peor experiencia de acoso callejero ocurrió cuando tenía alrededor de 10 años. En ese tiempo, cuando mi mamá no podía, yo llevaba a mi hermano chico al colegio (que quedaba a unos 10 minutos de mi casa). A la vuelta, solía encontrarme con mi papá e íbamos a almorzar a la casa, pero justo ese día él no podía ir a encontrarse conmigo.

    A una cuadra de mi casa, un tipo que iba en bicicleta se me acercó, me acorraló entre la bicicleta y un arbusto y me metió la mano por dentro del calzón. Yo no entendía lo que pasaba, quedé inmóvil, debió haber sido un segundo (el peor de mi vida), quise empujarlo y el tipo se fue.  Me sentía horrible, sucia, quería llorar y no podía. Al llegar a mi casa, mis papás notaron que estaba rara y no aguanté más, les conté llorando que un tipo en bicicleta me había tocado el trasero, ni siquiera fui capaz de contarles la verdad porque quería bajarle el perfil para que no me preguntaran más. Me dijeron que esas cosas pasaban, que no era mi culpa, etc.  Mi Mamá dijo que a ella también le había pasado y yo si bien entendía que no era mi culpa, no podía dejar de sentirme mal.

    Después de eso no volví a usar jumper en un buen tiempo, sentía que ese hombre me había quitado la inocencia, en el sentido de que cada vez que veía a una mujer no podía parar de pensar que a ella le podía pasar lo mismo, no podía salir sin sentirme insegura. Nunca más me volví a sentir segura en la calle.