acoso sexual

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    • 9 de cada 10 mujeres se han sentido observadas morbosamente en una micro, metro o paradero. 
    • Los hombres son reconocidos como los principales victimarios. Un 86,7% declara que la situación de acoso fue realizada por un hombre, seguido de una cifra de 8,9% que fue realizado por un grupo de hombres. Sólo un 1,3% declara que fue una mujer.
    • La cantidad de denuncias formales son bajas, tanto a nivel de denuncia en Carabineros, Policía de Investigaciones o Fiscalía, principalmente por no considerarse efectivos.

     

    Santiago, mayo 2021.- El Observatorio Contra el Acoso Chile (OCAC) lanzó el primer estudio nacional “Sobre experiencias de violencia sexual en medios de transporte y espacios públicos en Chile”, el que tuvo como objetivo abordar experiencias de acoso sexual derivadas del uso del transporte público y privado en Chile. 

     

    Los resultados permiten señalar que del total de la muestra, un 83,8% de las y los encuestados han sido víctima de acoso en la vía pública, medios de transportes público o privado, en donde son más frecuentes los acosos verbales y visuales (sentirse observada/o, recibir silbidos, recibir comentarios sobre el cuerpo), seguidos de los acosos físicos (como ser perseguida/o). Además, cifras alarmantes indican que las personas han tenido experiencias de acoso significativo siendo menores de edad (47,6%).

     

    En el estudio se visualiza que los acosos más significativos, si bien pueden ser realizados por hombres y mujeres, fueron realizados mayoritariamente por hombres o grupos de hombres, hecho que también apoya la “Radiografía del Acoso Sexual en Chile” realizada el 2020. (Ver “Radiografía del Acoso Sexual en Chile”, Observatorio Contra el Acoso Chile, 2020, y Arancibia, et. al., 2017).

     

    En cuanto al sentimiento de victimización, el sondeo destaca que las mujeres son más propensas a sentir miedo de ser víctima de acoso en espacios públicos o en medios de transporte, que los hombres. Para los encuestados(as) los medios de transporte más seguros son aquellos que les permiten movilizarse individualmente como el automóvil (58,7%) y la bicicleta (13,8%). Mientras que los más inseguros son el uso de la micro (34,1%) o transitar a pie (19,6%).

    Situaciones de acoso sexual vividas:

    Situaciones Total Mujer Hombre
    Te has sentido observado/a morbosamente  96,2% 95,2% 4,1%
    Han emitido sonidos como silbidos o besos dirigidos a ti, sin tu consentimiento  92,9% 96,9% 2,6%
    Una persona ha mencionado comentarios sobre tu cuerpo, vestuario o por cómo te ves, sin tu consentimiento y haciéndote sentir incómodo/a o inseguro/a  89,4% 97% 2,5%
    Una persona te ha dicho comentarios, preguntas o ha tenido una actitud que te ha hecho sentir incómodo/a (Ej.: ¿Tiene pololo?, me gustan las mujeres/hombres como tú, ¿por qué vas solita/o?)  82,3% 96% 3,2%
    Se han apoyado sobre tu cuerpo con intenciones sexuales (Ej.: punteos), sin tu consentimiento. 76,2% 96,5% 2,9%
    Te han tocado o manoseado el cuerpo o partes de tu cuerpo sin tu consentimiento  64,9% 93,2% 5,8%
    Te han susurrado cosas con connotación sexual al oído  57,4% 98,1% 1,5%
    Una persona ha tocado sus genitales o se ha masturbado frente a ti, sin tu consentimiento  49,2% 97,8% 1,8%
    Has sido perseguido/a por una persona a pie o en vehículo con intenciones de atacarte sexualmente 43,7% 96,5% 3%
    Han tomado fotografías o videos u otros registros de tu cuerpo, sin tu consentimiento. 19,4% 97,7% 1,1%
    Una persona te ha propuesto algún tipo de beneficio a cambio de que tú des favores sexuales (por ejemplo, dinero, llevar gratis a algún lugar, cupones o descuentos)  17,9% 97,9% 1%
    Te han amenazado con sufrir abuso o ataque sexual  13,7% 96,8% 1,6%
    Te han obligado o forzado a tener relaciones sexuales  8,2% 89,2% 8,1%
    Te han ofrecido u obligado a ingerir algún tipo de droga o sustancia ilícita  4,6% 95,2% 4,8%

     

    Razones por las cuales no realizó una denuncia

     

    Razón para no denunciar Frecuencia Total
    No lo consideró efectivo 148 34,6%
    No sabía que se podía denunciar 120 28%
    No sabía cómo hacerlo, no tenía información al respecto 83 19,4%
    No le pareció importante 35 8,2%
    Tuvo miedo de una posible represalia  21 4,9%

     

    Para la presidenta del OCAC y abogada de la Universidad de Chile Carolina Jiménez, “es necesario avanzar en la detección de los espacios donde se producen las vulneraciones hacia las mujeres y hacer de ellos lugares más seguros. Además para prevenir situaciones de acoso en los medios de transporte y en la vía pública es necesario contar con una mayor eficacia en los medios de denuncia y la implementación de campañas informativas y de sensibilización sobre el problema del acoso”.

     

    “En particular para los transportes móviles se sugiere significativamente (88,1%) mejorar los procesos de selección de conductores y capacitarlos con perspectiva de género. Por otro lado, sobre las medidas que se puedan entregar para compensar a las víctimas de acoso, el apoyo psicológico y/o jurídico es una necesidad urgente (96,8%)”, agregó.

     

    Ciberacoso

    Un 21% declara haber sufrido ciberacoso derivado del uso del espacio público, transporte pú4blico o privado, quienes son mayoritariamente mujeres 92,9%, y en menor medida hombres 7,1%. Con ello, llama la atención que las víctimas no conocen de dónde el victimario obtuvo sus datos personales.

     

    Situaciones de ciberacoso derivadas de un viaje en transporte público o privado:

     

    Situaciones Frecuencia Total Mujer Hombre
    ¿Has recibido llamadas o mensajes opinando sobre tu cuerpo, apariencia física o vestuario que te hayan hecho sentir inseguro/a, con miedo, etc.? 92 65,7% 92,4% 7,6%
    ¿Has recibido llamadas o mensajes con connotación sexual? 82 58,3% 96,3% 3,7%
    ¿Has recibido fotografías con imágenes y/o videos con connotación sexual (Ej.: fotos de genitales, pornografía, sin tu consentimiento? 75 53,6% 94,7% 5,3%
    ¿Te han llamado o enviado mensajes con amenazas de abuso sexual, violencia sexual o violación? 23 16,4% 100% 0%
    ¿Una persona ha tomado fotografías o videos de tu cuerpo, para luego amenazar con difundirlos con la intención de obtener un beneficio? (Favores sexuales, dinero, etc.) 12 8,6% 91,7% 8,3%


    *Este estudio fue  realizado en el marco de una alianza estratégica con DIDI en la que OCAC trabajó para contribuir a mejorar la sensación de seguridad de las mujeres en el transporte público y privado.

    Para ver el resumen del estudio pincha aquí: resumen-encuesta-ocac-docx

    Para ver el informe final del estudio pincha aquí: informe-final-estudio-sobre-violencia-sexual-en-medios-de-transportes-y-espacios-publicos-en-chile-docx-2

    Para saber más escríbenos a prensa@ocac.cl 

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      Captura del Live OCAC y OTD
      Durante el jueves 22 de abril, se llevó a cabo la conversación que reunió al Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC) y a la Asociación Organizando Trans Diversidades (OTD).

       

      El 22 de abril de 1973 en la Plaza de Armas de Santiago de Chile, se llevaba a cabo la primera manifestación Trans/Travesti de la que se tiene registro en el país. “Durante la última Semana Santa de la Unidad Popular con Salvador Allende en el poder, un grupo de travestis prostibulares decidió romper el silencio y protestar por el abuso policial reinante, demandando por vez primera derechos civiles no contemplados en la revolución socialista, entre ellos, el matrimonio homosexual”, compartió OTD en su cuenta de su red social Instagram para recordar la significativa fecha para las disidencias sexo-genéricas. 

      OTDCHILE INSTAGRAM
      OTDCHILE INSTAGRAM

      En el marco de los 48 años de esta manifestación que fue brutalmente reprimida por la policía, la prensa y la sociedad civil, se llevó a cabo la conversación en vivo a través de Instagram bajo el tema: “Acoso Callejero: Miradas desde las Trans Diversidades”. 

      La instancia que fue dirigida por la presidenta de OCAC, Carolina Jiménez,  contó con la participación de MatiVal Cortéz – activista género fluido, socie de OTD Chile y asesor jurídique de la Unidad de Legislación y Políticas Públicas desde julio de 2018 -; y con la de Shane Cienfuegos – Trabajadore social, diplomade en estudios de género, maestrante en estudios de género y cultura Universidad de Chile-. 

      La conversación trató distintas violencias que viven las personas Trans en Chile, como el acoso callejero y la violencia estructural desde la falta de políticas públicas contra la discriminación hacia la comunidad LGBTIQ+. 

      “Cuando ya nos ‘feminizamos’ empezamos a vivir la violencia estructural que reciben las mujeres y es súper violento. Antes del tránsito no sufría tanta violencia en las calles, pero cuando tengo esta expresión más femenina, por así decirlo, ahí yo dije ‘la mujer sufre caleta’”, contó Shane, y agregó que “la Comisión Interamericana de Derechos Humanos establece que la tasa de superviviencia de vida es hasta los 35 años (en trans diversidades). Es una cifra que no se ha modificado en América Latina y es sumamente fuerte. Entonces sí creo que deben haber leyes, sanciones a propósito de la hiperviolencia y de la violencia que recibimos en todos los espacios”.

      MatiVal agregó que durante el gobierno de Sebastián Piñera, no han existido avances circunstanciales respecto a la calidad de vida de las personas LGBTIQA+, y que a raíz de esto, OTD decidió bajarse de la mesa que estaba constituída con la subsecretaría de DDHH, Lorena Recabbren. Además, la Asociación propone la creación de una institucionalidad antidiscriminatoria autónoma tal como existe en otros países, como en Argentina y México, cuyo objetivo sería promover políticas públicas al gobierno central en esta materia.

       

      Te invitamos a revisar la conversación completa: 

      ocacvivo

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        Acoso Sexual es violencia

        Nuevamente nos unimos a la Semana Internacional Contra el Acoso Callejero. Somos más de 100 organizaciones en alrededor de 40 países del mundo que decimos: NO AL ACOSO SEXUAL CALLEJERO.

        Desde el 11 al 17 de abril seguimos realizando este esfuerzo colectivo que permite sensibilizar y visibilizar el Acoso Sexual Callejero (ASC) como una violencia que debe erradicarse. Pues no solo constituye una forma de agresión sexual, sino que además afecta desproporcionadamente a las mujeres y niñas, reforzando las desigualdades de género que existen en nuestra sociedad. 

        Desde OCAC, hemos definido este tipo de acoso como toda acción con connotación sexual explícita o implícita no consentida, que es ejercida por una persona o un grupo de personas, en el espacio público o semipúblico. Además, como toda forma de violencia, este acoso suele generar malestar psicosocial y/o sufrimiento en la persona afectada.

        El acoso sexual callejero suele manifestarse a través del acoso no verbal, verbal, físicomediante registro audiovisual, y mediante persecuciones.

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        El año 2020, en el marco del proyecto Juntas en Acción, y con el co-financiamiento de la Unión Europea, El OCAC realizó el estudio Radiografía del Acoso Sexual en Chile. 

        En él se da cuenta de que el fenómeno del Acoso Sexual Callejero es vivido de manera sistemática, especialmente por mujeres, ocurriendo incluso varias veces en un mismo día. 

        Las cifras son claras, e indican que:

        •  9 DE CADA 10 MUJERES DE ENTRE 27 y 38 AÑOS HA VIVIDO ASC
        • 1 DE CADA 10 MUJERES RECUERDAN HABER COMENZADO A SUFRIR ESTE TIPO DE ACOSO LUEGO DE CUMPLIR LOS 18 AÑOS
        • 7 DE CADA 10 ANTES DE CUMPLIR LOS 18 AÑOS
        •  1 DE CADA 10 LO SUFRE ANTES DE CUMPLIR LOS 11 AÑOS

        Muchas de ellas luego de vivir esta violencia realizan cambios a su vestimenta, cambios en su forma de trasladarse o experimentan sentimientos de malestar que dañan sus autonomías y les impiden trasladarse libremente por los espacios públicos o semipúblicos. 

        Tenemos derecho a transitar libremente, sin ser violentadas. Si vives Acoso Sexual Callejero en Chile, puedes contactar a tu fiscalía local, a la PDI o a carabineros para denunciar en el marco de la Ley 21.153, conocida como la Ley de Respeto Callejero.

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          Radiografía del acoso en Chile revela que las mujeres son las más afectadas en todos los ámbitos: educacional, laboral, espacios públicos y virtuales.

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          Este lunes, a través de una presentación virtual, el Observatorio Contra el Acoso Chile (OCAC) lanzó la Radiografía del acoso sexual en Chile, primera encuesta a nivel nacional que aborda este tipo de violencia sexual es los ámbitos callejero, laboral, educativo y ciberacoso.

          La iniciativa, realizada en el marco de la plataforma Juntas en Acción y cofinanciada por la Unión Europea, revela que las mujeres son las principales afectadas: prácticamente todas han sufrido algún tipo de acoso sexual a lo largo de sus vidas, sin embargo, la mitad no saben que víctimas de una violencia sexual.

          Para María José Guerrero, Presidenta de OCAC, el resultado de la radiografía servirá de herramienta para enfrentar esta realidad social que afecta en su mayor parte a mujeres, niñas/os/es y disidencias, señalando que “a nivel nacional, tenemos un desarrollo de políticas y legislaciones en términos de violencia sexual carentes de contenido. Si queremos avanzar en poder reparar a las víctimas y en contribuir a erradicar las violencias sexuales, necesitamos primero reconocerlas. Esta investigación da ese paso, aportando por primera vez en Chile información relevante para comenzar a combatir estas conductas”.

          La encuesta aborda cuatro tipos de acoso sexual: callejero, laboral, educativo, compuestos por acosos sexuales verbales, no verbales, físicos, audiovisuales y de persecución y chantaje, respectivamente y el ciberacoso compuesto por contenido audiovisual, propuestas sexuales, comentarios con connotación sexual, amenazas, grooming, exposición sexual y creación de contenido sexual.

          El acoso en cifras

          Una de las principales conclusiones del estudio es que estos tipos de acosos no se viven de manera aislada o en ocasiones puntuales, sino que son parte de un continuo de violencia. En este sentido, son las mujeres quienes lo viven de mayor manera, pues un 64% de ellas ha sufrido por lo menos un tipo de acoso en el transcurso de su vida, en contraste al 25,7% de los hombres.

          La encuesta además reveló el poco reconocimiento que existen de este tipo de violencias, pues, si bien en los últimos años el debate sobre acoso sexual se ha ido ampliando, aún existe desconocimiento al respecto y no siempre se entiende esa vivencia como violencia sexual. Ejemplo de ello es que 8 de cada 10 mujeres entre 18 a 26 años han sufrido alguna situación de ciberacoso sexual durante su vida, de las cuales un 31,7% no lo identifican como violencia sexual. Además, prácticamente todas las mujeres entre 18 y 26 años han sufrido alguna situación de acoso sexual callejero durante su vida (96,2%) sin embargo, del total de mujeres que han vivido este acoso durante su vida, un 36,5% no lo reconoce como violencia sexual.

          Por último, se evidencian los efectos y consecuencias del acoso sexual, los cuales demuestran que estas violencias afectan la democratización de los espacios, dejando claro que, en muchos casos, las víctimas deciden dejar de concurrir los lugares donde sufrieron el abuso. Al respecto, el estudio arrojó, entre otras cifras, que 38,7% de las mujeres ha solicitado compañía para trasladarse a ciertos lugares luego de ser acosada, que 1 de cada 4 mujeres (23%) ha renunciado luego de sufrir acoso sexual laboral, que 1 de cada 10 mujeres se ha retirado del recinto educativo (colegio, instituto profesional, universidad, etc.), luego de sufrir acoso sexual y, finalmente, que 1 de cada 4 mujeres ha abandonado y/o cerrado sus redes sociales, juegos, foros, etc., luego de sufrir ciberacoso sexual.

          “Resulta significativo, que muchas personas han vivido situaciones de acoso sexual, ya sea en el ámbito laboral, educativo, en el espacio público, también online. Sin embargo, son pocas quienes realmente saben que lo que vivieron fue una violencia. Entonces, nosotras buscamos contribuir a erradicar las violencias sexuales de los espacios públicos y privados, pero también educar al respecto de temáticas de género y cómo abordarlas”, afirma la presidenta de OCAC.

          Por otro lado, para María Inés Salamanca, representante de ONU Mujeres Chile, es importante destacar la tarea de Juntas en Acción y de OCAC, quienes, de la mano de la Unión Europea, “sacaron adelante nuevamente, temáticas relevantes para el país y para la sociedad que actualmente no protege los derechos de las mujeres”. En la misma línea, añadió que “es fundamental establecer mecanismos que mejoren las redes de protección hacia las mujeres durante tiempos de pandemia. Hay que darle profundidad al problema, y esta encuesta viene a dar esa discusión”.

          En el evento participaron también diversas organizaciones y entidades políticas, quienes celebraron la iniciativa. Camila Vallejo (PC) fue una de ellas, afirmando que “queremos que esta encuesta se presente en el Congreso para que estos temas puedan ponerse sobre la mesa, para generar avances legislativos y comenzar a hacernos cargo de estas problemáticas”.

          Radiografía del Acoso Sexual en Chile, primera encuesta a nivel nacional que aborda este tipo de violencia sexual es los ámbitos callejero, laboral, educativo y ciberacoso ya se encuentra disponible en todas nuestras plataformas.

          Descarga aquí la encuesta: informe-encuesta-ocac-2020-radiografia-del-acoso-sexual-en-chile

          Resumen ejecutivo: resumen-ejecutivo

          Presentación: ppt-radiografia-del-acoso-sexual_final

           

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            Llegué hace algunos años a mi trabajo actual. Entré reemplazando a una niña en la recepción. Noté que todos los días en la mañana y en la tarde, dos caballeros (bastante mayores, podrían ser mis papás) venían siempre a saludarme de beso. Al principio, cuando llegué, no sentí que fuera malo, pero noté que al estar en la recepción me saludaban todos de pasadita no más, menos ellos dos. Con el tiempo empezaron a tratar de darme besos cuneteados, incluso uno de ellos trataba de tomarme las manos y meterme conversa.

            La situación me tenía chata, hasta que un día les dije que que los saludaría de lejitos no más porque estaba resfriada (mentira, obvio), así que con el tiempo empecé a alejarme de ellos y dejé de saludarlos incluso de lejos. Uno de los hombres se picó y empezó a decir que yo era “tan desagradable”, etc. En ese momento, ni siquiera dimensioné que yo había sido víctima de acoso. A la recepcionista que estuvo antes que yo le pasó lo mismo. Ahora ya no hay una trabajadora sola, siempre hay dos. Ahora, los dos hombres acosadores ya no van a molestar. Yo fui la última recepcionista acosada. Estos hechos ocurrieron el 2015.

            Pero estos dos hombres tienen fama de verdes en la empresa, más allá de lo que me pasó a mí. Se dedican a mirar traseros de las compañeras de trabajo, de mujeres jóvenes. Cuando pasamos, ellos se dan vuelta a mirar. La situación nos tiene súper incómodas. Es molesto, no somos tontas, nos damos cuenta de lo que pasa. Tenemos que siempre andar cuidándonos cuando pasamos cerca. Si usas faldas, es lo mismo, y prácticamente no podemos usar algo con un mínimo de escote.

             

             

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              Me inscribí en el taller de acondicionamiento físico de mi establecimiento educacional. El profesor era un hombre de unos 34 años y nos recibió a todos amablemente, pero a mí me trató, desde el primer momento, como si fuéramos amigos o nos conociéramos de antes. Aclaro que soy la única mujer de 27 años, todas mis compañeras tienen entre 18 y 22 años.

              Al principio no me pareció mal, lo encontré amable, pero a las dos clases que fui no dejaba de mirar mis senos cuando saltaba la cuerda o para “ayudarme” a elongar en posiciones súper incómodas. Además, me ocupaba como “modelo” de todos sus ejercicios, en donde aprovechaba de tocarme la cintura o las piernas.

              Pasaron dos días y me lo encontré en el patio. Me miró de pies a cabeza y me dijo: “¡woow, qué guapa!, la cagaste” y se sentó en mi mesa sin pedir permiso. Me invitó a andar en bicicleta, le dije que no, pero como me negué me ofreció ir a cenar. Nuevamente le dije que no. Me preguntó: “¿entonces vamos por un sándwich?”, respondí que no, gracias. “¿Entonces armamos un asado en mi casa”. Fue tan insistente que se me salió un “yapo, no seas patudo”. Ahí me miró con muy mala cara y me dijo: “mejor porque las mujeres comen y toman mucho”.

              Por culpa de este tipo ya no iré más al taller, porque me da lata verle la cara y aguantar sus miradas. Me pregunto qué pasará con mis otras compañeras que quizá no se atreven a parar a tipos como este.

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                Fue a fines del año pasado. Recuerdo que era un poco tarde para ir a la casa de él, pero quería arreglar nuestros problemas. Era mi amigo, yo tenía 14 años y él 16. Confiaba tanto en él. Al llegar, lo primero que llamó mi atención fue que no escuchaba ni a su mamá, ni a su papá, tampoco a su hermana, siendo que él me dijo que estaría con ellos. Recuerdo bien que después empezó a tomar cerveza, a pedirme perdón reiteradas veces sin una razón concreta. Yo estaba enojada, ya que me mintió al decirme que no estaba solo y al comenzar a tomar y no a dialogar sobre nuestras diferencias. Le dije que me iría, pero cuando abrí la puerta, él la cerró, y me sujetó tan fuerte que dolía. Le pedí que me dejara ir, pero la manera en la que respondió fue peor: me sentó arriba de él y me pidió que me moviera para él. Yo estaba en blanco. Luego, al notar que yo no hacía nada, me quiso soltar el botón de los jeans. Él hizo lo mismo con su buzo, y cuando estuvo a punto de hacerlo, lo empujé y salí corriendo de ahí. Nunca me sentí tan vulnerable, tan asqueada, tan mal. Después de esto no quise callarme, mi familia se enfrentó a él, también por términos legales, pero todo quedó en nada. Y ahora, me cuesta creer y confiar en las personas, no podía esperar algo así de una persona tan cercana e importante para mí.

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                  header_web_testimoniosSufrí acoso sexual laboral el año pasado cuando trabajaba para un programa de gobierno. Me tocó viajar a un sector rural dentro de una comuna del sur, por lo que tuve que arrendar un vehículo para poder trasladarme y visitar a las familias pertenecientes al programa.

                  Al terminar mi trabajo, el chófer me llevó hacia el alojamiento en donde yo me estaba quedando que era la misma casa en la que él vivía. Cuando llegamos se acercó a mí, me tocó e intento darme un beso. Yo alcancé a arrancar y entrar a la casa. No le dije nada a nadie y en la noche tuve que colocar una silla en la puerta, ya que no tenía pestillo.

                  Lo primero que hice fui contar la situación a mi jefa, pero no le dio mayor importancia, siendo que esta persona junto a su esposa prestaban servicios a la municipalidad frecuentemente (y no me extrañaría que esto siga sucediendo).

                  Esa misma semana salí de vacaciones. Estuve días sin contarle a nadie más lo que me había pasado, hasta que decidí contarle a mis más cercanos. Lo denuncié en Fiscalía, renuncié a mi trabajo en esa comuna porque él sabía dónde yo vivía. Hasta el día de hoy no sé en qué quedó el caso.

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                    Cuando llegué al colegio nuevo en segundo medio, había un profesor de matemáticas que yo, en ese entonces, lo encontraba seco, muy atento y preocupado por sus alumnos. Poco a poco me fui acercando a él con fines educativos: que me ayudara a resolver los ejercicios, me explicara las cosas que yo no entendía, etc. Todo iba bien, pero habían momentos en el que me decía que era muy linda, me preguntaba si estaba pololeando y por qué no pololeaba con él. En ese tiempo, yo no le veía lo malo, era chica y no me daba cuenta de lo que sucedía hasta que llegué a 4to medio. Hubo momentos en que nadie se daba cuenta y me hablaba al oído diciéndome cosas que me hacían sentir incomoda, como por qué no le daba un beso, que iba a ser un secreto entre los dos.

                    Cada clase era lo mismo. La verdad no le tomé el peso hasta que hubieron momentos en que realmente me sentía incómoda, tan incómoda que no quería que llegarán las clases de matemáticas porque yo sabía que el profe me seguiría diciendo las tonteras que me decía.

                    Hubo una vez en que tuvimos una prueba y yo me quedé sin puesto. El profesor me pidió que me sentara justo en la mesa frente a él. Claramente no pude hacer la prueba tranquila: me ponía nerviosa su mirada constante, incluso intentó ayudarme en ese control sin yo solicitarlo.

                    A nada de esto le di importancia porque lo encontraba normal, pero no, no es normal que mi profesor de matemáticas se me insinuara o que me dijera “linda” cada vez que podía. Me siento triste porque no hice nada, no dije nada. Lo más malo es que al final de sus comentarios me decía que eran tallas entre los dos y que no me sintiera mal, como si fuéramos cómplices.

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                      Estaba cursando segundo medio en un liceo de la comuna de Maipú cuando llegó un profesor nuevo de matemática llamado Jesús. Se empezó a acercar muy sutilmente, hacía bromas subidas de tono como “qué bonita” o “ay, no, que me pongo celoso”. Un día me dijo que me quedara a reforzamiento porque me estaba yendo mal en su asignatura. Cuando me di cuenta que era la única, preferí irme. Me sentí incómoda.

                      Después de unas semanas, iban a ser las alianzas del liceo y habían partidos de básquetbol y otros deportes. Estaba viendo un partido con otras amigas y llegó el profesor y nos empezó a hablar. Iba todo bien hasta que se me acercó más y empezó a dirigir la conversación solo a mi. Estaba lloviendo y se puso a decir cosas más subidas de tono como “¿te imaginas a nosotros dos en un bote, en medio del mar, los dos solos?”. Le respondí que no, que no me lo imaginaba. Me preguntó si me gustaría tener una relación con alguien mayor mientras ponía su mano en mi cintura. Me fui corriendo a la sala con ganas de llorar porque quedé helada.

                      Pasó una semana y le conté solo a mi mamá porque, si le decía a mi papá, pensaba que reaccionar mal. Mi mamá fue a hablar al liceo. Después me llamaron para que contara todo. Me hicieron hablar con mucha gente y mi mamá pidió que por favor desligaran al profesor de la institución. Le dijeron que sí, que lo iban a hacer.

                      Llegó septiembre y por las Fiestas Patrias nos tocó bailar pascuense en el liceo. El profesor siempre estuvo deambulando por las salas, mirando y grabando todo.

                      Cuando llegué a cuarto medio supe que había pasado lo mismo con varias estudiantes. Mi papá finalmente se enteró, fue al liceo y encaró al profesor frente a muchos apoderados.

                      En el liceo jamás me apoyaron, siempre quisieron mantener todo en silencio. Me pedían que por favor no hablara.

                      Hasta el día de hoy ese profesor sigue en el liceo.