acoso verbal

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    Viví un ejemplo claro de la poca importancia que se le da al acoso sexual callejero. Conversando con un amigo, le comenté que iba en un bus y que el chofer abrió la ventana para silbarle a una mujer. Yo estaba realmente sorprendida de que el chofer hiciera eso (manejaba un bus de acercamiento de la universidad). Mi amigo luego de escucharme me dijo: “bueno eso pasa todos los días”. Yo le dije que eso era una forma de acoso sexual , y él me respondió: “le estás poniendo MUCHO color”. Yo insistí con mi postura y mi amigo terminó diciéndome: “bueno, pero si las mujeres andan vestidas mostrándolo todo, ¿qué esperas?“.

    Yo aún no puedo creer que un amigo mío, inteligente, con estudios universitarios, me haya respondido eso. Por eso lo comparto, para mi es la mayor evidencia de que este tema, para los hombres, simplemente no es tema.

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      No sé cuántos años llevo aguantando que me griten en la calle. Hace un par de años empecé a pelear con aquellos que me acosan, pero más de una vez me he sentido avergonzada y no he sentido la fuerza y las ganas para gritar algo de vuelta o ponerme a pelear.

      Hoy iba bajando en bicicleta por Santa Isabel, cuando dos tipos en una camioneta pasaron a mi lado chiflando y tocando la bocina. Les hice un gesto, volvieron a pasar a mi lado y a hacer lo mismo. Cuando los encontré en el semáforo, les grité que no era un perro para que me silbaran, que me respetaran. Lo único que conseguí fue que me siguieran por diez cuadras, chiflando, tocando la bocina y gritando. De pasada otro par de tipos más se sintieron con el derecho de gritarme.

      Siento rabia e impotencia, al ver que haciéndome respetar no consigo nada y que quedarme callada sólo significa aceptar estas conductas en silencio. No pienso quedarme callada nunca, por más que me desgaste. Soy voluptuosa, prácticamente cualquier cosa que me ponga implicará tener el cuerpo a la vista y eso que hace años que uso escote. Soy “gusto de maestro”, como me
      dijeron alguna vez, por mi copa D, mis caderas y mi poto. Sé que eso no justifica que expresen su opinión de mi cuando no la deseo.