Acoso

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    Desde este año, como Observatorio contra el Acoso Chile (OCAC) oficializamos el ingreso al Registro de Instituciones vinculadas a la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), instancia que reúne a diversas organizaciones de la sociedad civil que tienen en común esta lucha.

    Para nuestra presidenta, María José Guerrero, la incorporación a este registro “nos permite estar en los procesos de representación del INDH y ser una voz activa y articulada con otras instituciones que defienden los Derechos Humanos. Es una oportunidad también para tener una visión mucho más holística de esta temática y trabajar codo a codo con distintas organizaciones que luchan para que las mujeres, niños, niñas, migrantes, personas de la diversidad sexual, sean sujetos y sujetas de derechos”. Así, por ejemplo, uno de estos procesos de representación que señala nuestra presidenta, será la elección de consejeros y consejeras del INDH que se realizará en abril de este año y en la cual podremos votar por la persona que mejor nos represente.

    La incorporación es un reconocimiento a nuestro trabajo y a la contribución que, como organización, realizamos por la erradicación de la violencia de género, dentro del marco de la promoción y protección de los Derechos Humanos de las mujeres. Esto, sumado a la ampliación de nuestro quehacer hacia otros tipos de acoso más allá del callejero, hace necesario que OCAC sea parte del organismo nacional que se dedica de manera especializada a los Derechos Humanos y de su red de organizaciones de la sociedad, lo que permitirá crear alianzas y proyectos que vayan en beneficio de los derechos de las mujeres.

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      *Este artículo fue escrito antes de que la Ley de Respeto Callejero fuera aprobada.

      El acoso sexual callejero es sufrido de manera sistemática, pudiendo ocurrir varias veces al día, generando así síntomas indicativos de estrés postraumático. Por este motivo, es muy relevante saber qué hacer y en qué poner atención si se desea hacer una denuncia.

      Lo primero es entender qué es el acoso sexual callejero. Este tipo de acoso se entiende como prácticas de connotación sexual ejercidas por una persona desconocida, en espacios públicos como la calle, el transporte o espacios semi públicos (mall, universidad, plazas, etc.); que tienen el potencial de generar malestar síquico y social en quien las recibe. Se trata acciones unidireccionales, es decir, no son consentidas por la víctima y quien acosa no tiene interés en entablar una comunicación real con la persona agredida.

      Un segundo elemento que es importante considerar es que el acoso callejero NUNCA ES RESPONSABILIDAD DE LA VÍCTIMA. Todas las personas tienen derecho a transitar por los espacios con la confianza de no ser violentadas, independiente al contexto, edad, hora del día y vestuario que ocupa la persona agredida.

      Si bien algunas manifestaciones de acoso sexual callejero son aceptadas como parte de nuestra “cultura” o idiosincrasia, esto no constituye un argumento para tolerar esa vulneración. La violencia no puede ser patrocinada con orgullo por ningún pueblo o nación.

      Finalmente, ¿qué hacer si se es víctima de acoso callejero? A continuación, compartimos siete pasos a seguir.

      1. Pide ayuda a personas que se encuentren cerca y trata de conservar la calma.
      2. Llama a algún familiar o persona cercana para que te acompañe a denunciar. Ten en cuenta que te demorarás por lo menos una hora en hacerlo.
      3. Denuncia lo antes posible en Carabineros, Policía de Investigaciones o Fiscalía. Idealmente lo que sea más cercano al lugar donde ocurrió el hecho. No olvides que esto no es una constancia, es una denuncia, por lo que es obligación de los funcionarios tomar tu denuncia; Fiscalía es quien determina si es un delito o no.
      4. Actualmente puedes denunciar por el delito de ofensas al pudor y las buenas costumbres, ya que el proyecto que tipifica el acoso callejero está en tramitación en el Congreso.
      5. Trata de recordar la mayor cantidad de detalles posibles (aspecto físico, características que puedan individualizar al agresor más fácilmente, como tatuajes, patente del auto en que se movilizaba, etc.).
      6. Fíjate si hay testigos, pídeles su nombre, RUT y número de teléfono, y algún otro medio de contacto como correo electrónico, para entregarlos cuando hagas la denuncia.
      7. Busca si es que hay alguna cámara municipal o particular que hubiera grabado el hecho e indícalo a las policías en tu denuncia. Toda la evidencia que se recopile puede contribuir a un mejor esclarecimiento de los hechos y a dar con los responsables.

       

      La tarea de terminar con el acoso callejero es de todos y todas. Sabemos que usar el tipo de denuncia que describimos antes, puede parecer insuficiente, pero en la actualidad Chile no cuenta con una normativa nacional que penalice este tipo de violencia sexual. Por eso es tan importante que nuestra ley de Respeto Callejero avance en el Congreso, para que por fin podamos tener tranquilidad al caminar por la calle.

      Si necesitas más apoyo en esta materia, escríbenos a denuncias@ocac.cl.

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        Este año tenemos muchas razones para brindar, entre ellas están que cumplimos 5 años levantando la voz para crear espacios más seguros y que nuestro proyecto de ley avanza y avanza en el Congreso.

        Por eso, nos unimos con l@s bacanes de Green Glass, que se pusieron la camiseta en la lucha contra el acoso y crearon estos maravillosos vasos de botella reciclada e ilustrados por Quemchimama.
        Por cada set vendido nuestra organización recibe una donación de $3.000, ¡esto nos ayuda a continuar nuestra lucha! 

        En el set Brindemos por Ellas podrás encontrar a grandes mujeres que marcaron la historia en diferentes ámbitos como Frida Kahlo, Susan Sontag, Stella Díaz Varín, Georgia O’Keeffe, Simone De Beauvoir y Ángela Davis.

        Regala sentido esta Navidad y haz un ¡salú! por una buena causa.
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          El objetivo de la instancia es capacitar a funcionarios y funcionarias para aplicar los protocolos necesarios ante denuncias de acoso sexual.

          Esta mañana, Metro de Santiago inició la campaña #NoLoDejesPasar, iniciativa que busca capacitar a sus trabajadores y trabajadoras para atender y guiar a personas que sean víctimas de acoso sexual al interior de las estaciones y trenes.

          Como Observatorio contra el Acoso Chile, trabajamos codo a codo con Metro de Santiago en esta campaña para que sea un aporte en la construcción de espacios libres de violencia sexual. Según comentó Daniela Watson Ferrer, directora de Comunicaciones de OCAC, “la idea no es depositar la responsabilidad de su propia seguridad en la víctima, sino crear una comunidad de personas que colaboren para erradicar esta forma de violencia. #NoLoDejesPasar es el resultado de esta alianza y esperamos poder seguir trabajando junto a Metro y avanzar en la creación de una verdadera cultura de respeto y no violencia junto a todo el personal de la empresa”.

          “Celebramos todas las iniciativas que recojan el guante del desafío contra el acoso. Necesitamos que todas las instituciones se sumen, se acerquen a nosotras y capaciten a su personal, esto es tarea de todos y todas. No basta con manifestar que estamos en contra del acoso, es urgente y necesario sensibilizar a las personas y tener acciones efectivas”, concluyó Daniela Watson Ferrer.

          Las capacitaciones, a cargo de la Policía de Investigaciones, estarán centradas en lo jurídico y en entregar apoyo psicológico y procedimental ante este tipo de denuncias. Por su parte, el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género entregará todo el apoyo necesario a través de la línea telefónica 1411. “Es el inicio de un camino sin retorno, uno que abre las puertas al respeto y a la tolerancia cero a la violencia contra las mujeres”, manifestó la ministra Isabel Plá.

          En el lanzamiento también estuvo presente la ministra de Transporte y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, quien señaló que “no solo como Gobierno, sino que también como sociedad, debemos promover la construcción de una agenda igualitaria. Nosotros, como ministerio, estamos concretando un compromiso con el país, para que todo nuestro trabajo tenga un componente de equidad e inclusión y ahora estamos tomando medidas para que el Metro sea un espacio seguro para todas las mujeres“, sostuvo la ministra Hutt.

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            principal testimonios nuevo

            El año 2003, cuando cursaba segundo o tercero medio, un hombre me siguió durante una cuadra completa a las 7:30 de la mañana. Para ir al colegio caminaba por una calle muy transitada. Pensando que el hombre que me seguía me iba a robar, me saqué la mochila para ponerla frente a mi. Cuando paré en la esquina para cruzar, este hombre me metió la mano debajo de la falda de colegio. Quedé pasmada y asustada, ni siquiera me salió un grito. Desde ese día que este tema lo he conversado con mi hija, mi hermano, mis primos, mi familia en general y siempre me dicen que soy cuática o exagerada.

            Tuve un problema de acoso indirecto en la oficina por parte de mis compañeros de pega (trabajo con cuatro hombres y soy la única mujer). Les dejé en claro en una reunión extraordinaria lo mal que nos sentimos como mujeres cuando recibimos piropos o acosos, según ellos, una se siente bien cuando eso pasa. Jamas ha sido así.

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              Iba camino a la pega, en Las Condes. Siempre tomo la línea 6 porque es más rápida y cómoda. La mayoría de las veces me va a dejar mi papá porque trabaja cerca, pero como era sábado me tocó tomar la fiel 108 que va desde mi casa al metro. Me senté atrás porque como era fin de semana en la mañana no le vi el riesgo. Cuando me iba a bajar de la micro, veo una turba de cabros que intentó subirse por la puerta de atrás de la micro. Pensé “ahh da lo mismo si son una bola de pendejos”. Se abrió la puerta, me vieron y gritaron “oohhh”, empezaron a aplaudir y no me dejaban pasar. Les pedí por favor que me permitieran bajar de la micro. Sólo me agarraron el poto, no hicieron nada más porque pasé rápido y me puse la mano.

              Siempre he sido de esas que les da lo mismo y no se hace problema, pero últimamente veo todo con otros ojos, desde los compañeros de pega que te ponen la cara para darte un beso y se atreven a decirte cosas inapropiadas hasta esto que me pasó.

              Cuando me alejé de la micro me dije que daba lo mismo, que eran pendejos, que no sabían, pero me fui enchuchá todo el camino a la pega. Llegué tarde, pero no me importó. Ahora estoy en mi escritorio: no saludé al compañero jote, porque me dio rabia hasta mirarlo. No quiero hacer nada, quiero devolverme a mi casa (ojalá en colectivo) hacerme bolita y llorar un resto. Siento decepción y es que es verdad que algunas vivimos en una burbuja mucho tiempo. Mi papá o mi mamá me iban a buscar/dejar cuando iba en el colegio, después me fui a vivir a Viña por la universidad y allá no sé si la cosa es distinta, pero me movía por los mismos lugares y nunca me pasó nada. Es increíble pensar que si no te ha pasado algo en tanto tiempo, corres con suerte. Pienso en mi sobrina, en mis primas más chicas, si les ha pasado algo y me da más pena.. creo que estaré con pena todo el día.

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                Tal vez estoy escribiendo esto de paranoica, pero más vale tener cuidado. Hace un tiempo (2 meses aproximadamente) fui a una tienda del Mall el Trébol en Concepción. Como nadie me atendía, entré a probarme una polera. Estaba en eso cuando me di cuenta que la cámara de seguridad se reflejaba en el espejo. No se si se veía algo, pero entré en pánico y salí espantada, lo más rápido posible. No me había acordado de eso hasta hoy.

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                  25 ciudades del país se unen a la convocatoria.

                  En 1975, las Naciones Unidas declaró el 8 de marzo como la fecha oficial del Día Internacional de la Mujer, en recuerdo de los cientos de mujeres de una fábrica de textiles de Nueva York que salieron a protestar en contra de los bajos salarios que recibían, que eran menos de la mitad de lo que percibían los hombres por la misma labor, y que terminó con 120 mujeres fallecidas debido a la brutalidad con la que la policía actuó.

                  Desde ese entonces, cada 8 de marzo, se conmemora a estas valientes mujeres que se atrevieron a alzar la voz y a luchar por sus derechos, pero también se recuerda a los movimientos políticos, sociales y culturales que a través de la historia han luchado por lograr la igualdad de derechos entre hombre y mujeres.

                  Es por eso que este jueves más de 150 países preparan movilizaciones para exigir demandas históricas de las mujeres. En España las organizaciones feministas, emulando la huelga simbólica de las islandesas que en 1975 paralizaron el país, llamaron por primera vez a una huelga general contra la discriminación de género bajo el lema “Si nuestras vidas no valen, ¡produzcan sin nosotras!”. Mientras que Argentina por segundo año consecutivo realizará un paro general de mujeres; el año pasado fue bajo la consigna #NiUnaMenos y esta vez por #AbortoLegalYA.

                  Chile tampoco queda ajeno a estas movilizaciones. Diversas organizaciones sociales, feministas  y sindicales estarán realizando actividades a lo largo del país para exigir un futuro más justo, menos violento y más feminista.

                  Si bien en el actual Gobierno se han realizado avances como la despenalización del aborto en tres causales y la urgencia que se le dio al proyecto de ley de Identidad de Género, aún queda mucho por avanzar en temas de brechas salariares entre hombres y mujeres; en la falta de mujeres en altos puestos; en la discriminación por la maternidad; en la desvalorización del trabajo no remunerado que las mujeres hacen en las casas; en la violencia de género, en el acoso sexual callejero, entre otros.

                  En ese contexto, el Observatorio Contra el Acoso Callejero de Chile (OCAC Chile) invita a hacer un alto en la rutina diaria, a reflexionar y a adherir a las movilizaciones convocadas para exigir igualdad de derechos, construir un mundo libre de discriminación y exclusión, y frenar todo tipo de violencias, en especial, las que se ejercen a diario en las calles y en el transporte público.

                  Proyecto de ley Respeto Callejero

                  Caminar en paz por la calle es un derecho, pero no todos ni todas lo disfrutan por igual. La primera encuesta nacional que realizó OCAC arrojó que, en promedio, las encuestadas comenzaron a sufrir acoso a los 14 años y que un 20% de las mujeres adultas lo sufrían todas las semanas. En un segundo estudio, realizado entre noviembre de 2014 y enero de 2015, llamado: “¿Está Chile dispuesto a sancionar el acoso callejero? Estudio de caracterización y opinión sobre el acoso sexual callejero y sus posibles sanciones”, se constató que tres de cada cuatro personas habían sufrido acoso sexual callejero en Chile, en los últimos 12 meses. Es decir, un 75% de la población. En el caso de las mujeres, la cifra llegó al 85% y de los hombres al 55%.

                  Tras estos estudios es que en marzo de 2015 OCAC ingresó al Congreso el proyecto de ley Respeto Callejero que tipifica y sanciona el acoso sexual. Luego de un año de tramitación, la iniciativa legal fue aprobada de forma unánime en la Cámara de Diputados. Sin embargo, desde su aprobación, no ha habido voluntad política para aprobar este proyecto de ley que lleva dos años durmiendo en el Senado.

                  Marchas a nivel nacional

                  25 ciudades de Chile se unen a la convocatoria de la jornada de protesta del Día de la Mujeres Trabajadoras #ContraLaPrecarizaciónDeLaVida.

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                    Era viernes por la noche. Estábamos con mis amigos, casualmente puros hombres, carreteando y pasando un buen rato. Las piscolas hicieron su efecto y empecé a sentirme “arriba de la pelota”, en esto, uno de mis amigos se acercó más de lo usual. Al principio, yo lo encontré normal, porque en mi círculo de amigos suelen ser muy afectuosos conmigo. Todo normal, pero de pronto dejó de serlo. Me empezó a decir lo linda que me veía y apoyó su mano en mi pierna, bien arriba, para después subirla a mi cintura y poto. Yo me reí y se la saqué, dándole excusas para que no siguiera, pero ninguna respuesta fuerte, ni un “NO” seco fueron suficientes para que entendiera. Me iban a pasar a buscar, entonces fui por mis cosas a la pieza de al lado, el me siguió y cerró la puerta. Se acercó, ya ebrio, y me dio un beso. Yo me alejé mientras le decía cosas como: “no es correcto”, “no quiero”, “no quiero seguir”, lo que él, probablemente, interpretó como un coqueteo. Él insistió, me tomó las manos y me dio más besos, en mi afán de no ser pesada, no le exigí que parara. Cuando me dejó salir, le conté a un amigo casi llorando, pero su respuesta fue: “no le digas a nadie, estaba curado y tu no le dijiste firmemente que no”.

                    Niñas, mujeres, adultas, no tengan miedo de decir lo que piensan. Recuerden que bajo cualquier circunstancia, no es NO.

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                      Era una tarde cualquiera, yo iba caminando por una de las calles más transitadas de Antofagasta, hacia el dentista. Sentía las miradas babosas de algunos hombres, pero las ignoraba porque no sabía qué hacer, así que seguí caminando. Luego de un rato, pasó al lado mío un hombre de treinta y tantos años y se atrevió a tocar uno de mis senos y decirme: “me lo comería todito, mi amor”. Quedé en shock, me di la vuelta y por un rato me quedé ahí mirando cómo se alejaba como si nada hubiese hecho, como si no acabase de tocarme, de agredirme y de humillarme. Comencé a maldecir hasta a mi genética por tener muchas curvas y entre esos pensamientos, se me cruzó el “no es tu culpa”. Me decidí y comencé a correr detrás del tipo, estaba esperando el semáforo como dos cuadras más allá y yo no me iba a quedar de brazos cruzados. Corrí y cuando lo tuve al lado mío, me miró y me dijo: “ah, te quedé gustando”. Me enojé y le pegué con el codo en todo lo que se llama cara. “¡Maraca de mierda, puta, zorra” y otros garabatos me siguió gritando mientras le sangraba la nariz y yo me alejaba de su lado.