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    Cuando denuncian una publicidad por sexista, no es porque se busque tapar los cuerpos para frenar su hipersexualización. Al contrario, apelamos a que la diversidad de cuerpos no se venda al mejor postor para satisfacer a un binarismo sexual.

    Hace unos días, TVN realizó una nota sobre la polémica publicidad de WOM Chile, enfatizando que se había planteado un fuerte “debate de género”. Lamentablemente, es difícil entender este debate como uno de género. Para ser así, hubiera sido necesario que, al menos, las dos o más partes que integran tal debate manejaran contenidos mínimos sobre el género. TVN no emitió un debate de género, sino un intento de desarme a una publicidad sexista y, a la vez, una intención de argumentar a favor de ésta, en nombre de la diversidad, la diferencia y lo subversivo, con conceptos como “opción” y “libertad”.

    En la noticia, Chris Bannister (CEO de WOM) comentó: “no fue nuestra intención denigrar a la mujer ni a ninguna persona, al contrario, quisimos celebrar la diversidad (…) ser inclusivos en la campaña”. Según él, la agresividad de la campaña, denunciada por varios grupos feministas, no era su objetivo. En realidad, su campaña era “apasionada” y “diferente para Chile”. Por más honesta que sea esta respuesta, la verdad es que es errada si se observa desde los principios que él mismo declara defender.

    No es culpa de Bannister desconocer los mecanismos de reproducción y contexto que lo empuja a decir lo que dice. Por ello, no sabe que la diversidad, las diferencias y la inclusividad efectivamente son parte de su publicidad, pero al apellidarlas neoliberalmente.

    Cuando hablamos de conceptos como “libertad” y “opción” –entre comillas– es porque operan en base al mercado, donde no sólo es el dinero lo que se pone en juego, sino que todo un sistema que funciona en relación a éste. Uno de los mayores éxitos del proyecto neoliberal –que sacudió y sacude a nuestro país– es que efectivamente impuso un determinado significado a los significantes “opción” y “libertad”, hegemonizando su estructura, encarnando el slogan de la dictadura de la opción y la libertad de elegir, así, en negrita y en destacado. Sin embargo, por debajo, éstas se postulaban sólo dentro del mercado, escondiendo otras alternativas dentro de los parámetros neoliberales.

    Hoy se profesa la ilusión de escoger el colegio, la vivienda, la salud, etcétera, pero la elección no es tal, ya que todas éstas se supeditan a nuestra capacidad de pago, entre otras cosas. Tal cual ocurre cuando el periodista entrevista a una mujer de la tercera edad, para escucharla hablar contra “la escandalosa publicidad de WOM” y la responsabilidad de las mujeres que aparecen en ella, mencionando que “ellas están en su libertad de desnudarse”, argumento del que el neoliberalismo se ríe a carcajadas, porque ha cumplido su objetivo: absorber la idea de libertad. Que estos hombres y mujeres participen en la campaña no implica que dentro de sus libertades y opciones haya estado, efectivamente, participar. Existe un sistema operando para que ESA “opción” sea real, y por tanto, estas personas ejerzan su libertad neoliberal.

    La publicidad de WOM Chile es sexista, sí, pero no sólo por exhibir mujeres parcializadas -senos anónimos siendo tocados por manos anónimas- y por visibilizar la diversidad sexual de forma restrictiva; es sexista porque se despliega en parámetros patriarcales, con una visibilización mediante la hipersexualización de las mujeres e invisibilizando a los hombres, si es que los hubo en la campaña. Es agresivo, al jugar con las opciones y libertades (neoliberales) de las personas, sin preguntar cuáles son los mecanismos que generan que este tipo de publicidad sea una posibilidad, ni cuestionándose qué empuja a unas, más que a otros, a vender sus cuerpos, enteros o parcializados.

    La publicidad de WOM Chile es, entonces, “inclusiva”, al recoger lo diferente y la diversidad, en una inclusión con barreras de mercado, y “diferente” y “diversa” dentro de lo igual.

    Es necesario pensar estos conceptos fuera de la hegemonía significativa del aparato neoliberal. Cuando varios grupos feministas y de la diversidad sexual, entre otros, denuncian una publicidad por sexista, no es porque se busque tapar los cuerpos para frenar su hipersexualización. Todo lo contrario, apelamos a que la diversidad de cuerpos no se venda al mejor postor para satisfacer a un binarismo sexual, a que el cuerpo –en sí mismo–no represente la opción neoliberal de ser vendido. Si por consecuencia de esto, mujeres, hombres y quien sea, puede correr sin polera cuando se le antoje, y nadie teme ser violado, tocado o acosado, entonces estaríamos un paso más cerca de una diversidad sin el estilo de WOM, sin el estilo neoliberal.

    Columna escrita por María José Guerrero, Directora de Estudios de OCAC Chile.

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      La organización sin fines de lucro ‘‘Feminist Apparel’’ (‘‘Atuendo Feminista’’) ha instalado diversas señaléticas en relación con la semana internacional contra el acoso callejero.

      En “The Huffington Post”, se escribió sobre una nueva campaña que espera crear conciencia sobre la prevalencia de los “piropos”. Según variados estudios internacionales, entre el 70% y el 99% de las mujeres en algún momento de sus vidas deben lidiar con estos comentarios.

      La organización sin fines de lucro “Feminist Apparel” (“Atuendo Feminista”) instaló diversas señaléticas, en el marco de la semana internacional contra el acoso callejero. En el medio digital, Alan Matorfel, fundador de la compañía de ropa, señala que ésta es la primera campaña de activismo basada en la comunidad, totalmente financiada por medio de las ventas de poleras en el sitio web de la compañía.

      Actualmente existen más de 50 señaléticas en la ciudad y se ven de la siguiente forma:

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      “No decir ‘piropos’ en ningún horario”. Dentro de la flecha: “Detén el acoso callejero”. Fotografía de Feminist Apparel.

      En la noticia, Matorfel señala que su meta es tener al menos una señalética en cada uno de los cinco municipios de Nueva York y que también están dirigiéndose a los barrios de Filadelfia en conjunto con el grupo feminista ‘‘Pussy Division’’.

      “La creación de conciencia y el planteamiento de un diálogo entorno a los problemas feministas es lo principal dentro de la misión de nuestra organización sin fines de lucro, y recientemente pensamos que señaléticas “anti-piropos” de aspecto legítimo en las calles donde ocurre el acoso callejero, serían una forma visual genial de captar la atención de la gente en torno al problema”, señaló Mortfel a través de un email al Huffington Post.

      El medio también señala que la organización “Hollaback!” -un movimiento sin fines de lucro fundado por activistas para terminar con el acoso callejero- realizó una campaña viral parecida el año pasado. En el video producido por Rob Bliss, el grupo grabó a la actriz Shoshana B. Roberts caminando por las calles de Nueva York durante más de 10 horas en las que fue “piropeada” 100 veces.

      “Me siento, más o menos, como si nadie antes hubiera mostrado en realidad qué se siente experimentar acoso callejero”, dijo Bliss al Hufftington Post. “Nadie ha sido capaz (desde una perspectiva en tercera persona, viendo la situación desde afuera) de dar un paso atrás y verlo y observar lo que sucede en frente a ellos”. Algunas otras señaléticas de la campaña de “Feminist Apparel”, que presentó el Huffington Post fueron:

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      “Zona libre de piropos”. En la parte inferior de la señalética: “Detén el acoso callejero”. Fotografía: Feminist Apparel

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      “Zona libre de piropos”. En la parte inferior de la señalética: “Detén el acoso callejero”. Fotografía: Feminist Apparel

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      “No decir piropos en ningún horario”. Dentro de la flecha: “Detén el acoso callejero”. Fotografía de Feminist Apparel

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      “Zona libre de piropos”. En la parte inferior de la señalética: “Detén el acoso callejero”. Fotografía: Feminist Apparel.

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        “Un día me subí a la micro y un hombre me tocó la vagina”, cuenta Barbara Letelier, de 26 años, una de las tantas chilenas que ha sido víctima de acoso sexual callejero.

        ¿Qué tan grave es el acoso sexual callejero en Chile? ¿Son los llamados “piropos” su única expresión? A través del testimonio de tres mujeres chilenas, el Observatorio Contra el Acoso Callejero, OCAC Chile, realizó un video que retrata cómo se vive en Chile esta forma de violencia de género en el país, con el fin de mostrar la magnitud del problema y el nivel de desprotección de sus víctimas.

        El video cuenta los testimonios de tres jóvenes chilenas que sufrieron acoso sexual callejero de gravedad, como Bárbara Letelier, de 26 años, quien cuenta que “un día me subí a la micro y un hombre me tocó la vagina”. O Nicole Miranda, de 19 años, a quien asaltaron y manosearon, y pese a denunciar el hecho ante las autoridades, éstas le informaron que tomarían el caso como asalto y no abuso sexual, puesto que “decían que el objetivo principal del tipo era robarme y no tocarme”.

        Para OCAC Chile, la violencia sexual en el espacio público se define como un “conjunto de prácticas de connotación sexual ejercidas por una persona desconocida en espacios públicos, como la calle”. En nuestro país, estas acciones violentas  son sufridas de manera sistémica, especialmente por mujeres y niñas, y ocurren “varias veces al día desde aproximadamente los 12 años”, según datos de la Primera Encuesta sobre Acoso Callejero.

        Frente a este panorama, diversas autoridades nacionales se han pronunciado expresando su apoyo y disposición a trabajar para erradicar estas prácticas. Durante el lanzamiento de la campaña #AcosoEsViolencia de OCAC Chile, en noviembre pasado, la ministra Claudia Pascual dijo que el gobierno de Michelle Bachelet ha asumido el compromiso “de ampliar la mirada de la violencia contra las mujeres”.

        Para leer más testimonios de acoso callejero, haz click aquí.

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          En Foro Ciudadano, programa radial que instala las temáticas cotidianas en la lupa pública, fue abordado el lanzamiento de la campaña comunicacional #AcosoEsViolencia que cuenta con el apoyo de ONU mujeres y el SERNAM.

          Dayana Barrios y Francisco Rojas, integrantes del Observatorio Contra el Acoso Sexual Callejero (OCAC Chile), dieron sus impresiones sobre el exitoso lanzamiento de la campaña y ayudaron a derribar mitos sobre este tipo de violencia que ocurre en el espacio público.

          OCAC busca por medio de esta campaña no sólo visibilizar la problemática del acoso callejero, sino  hacer un llamado directo a la acción, previniendo esta práctica, denunciando a quienes la cometen y defendiendo a quiénes son víctimas de él.

          Para escuchar el programa completo puedes pinchar aquí.

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            Campaña del Observatorio Contra el Acoso Sexual Callejero se implementará en Transantiago, Metro y Safer Taxi.

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            El día 12 de noviembre en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), y con la presencia de diversas autoridades como la Ministra de Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) Claudia Pascual, los representantes de ONU Mujeres y la Unión Europea, María Inés Salamanca y Rafael Dochao, la Embajadora de Países Bajos, Marion Kappeyne y autoridades del Directorio de Transporte Público, Metro de Santiago y Safer Taxi, se realizó el lanzamiento de la campaña #AcosoEsViolencia, del Observatorio contra el Acoso Callejero (OCAC Chile).

            La iniciativa busca crear conciencia respecto de los alcances de esta práctica, tan arraigada en nuestro inconsciente colectivo, que va desde los mal llamados “piropos” o acoso verbal, hasta los punteos, tocaciones o exhibicionismo en la calle o el transporte público.

            La campaña estará en los espacios públicos con piezas gráficas en Metro de Santiago y buses de la empresa Subus de Trasantiago donde, a través de mensajes como “Yo respeto”, “Yo saco la voz” y “Yo exijo respeto”, se busca que la ciudadanía comprenda lo importante que es no guardar silencio ante una situación de acoso, denunciar y enfrentar al acosador, enseñando además que la culpa no es de la víctima, sus vestimentas o los lugares que frecuenta.

            Además, en un hecho inédito, la empresa Safer Taxi no sólo está apoyando la campaña, sino que sus taxistas pueden firmar un compromiso, mediante el cual se comprometen a respetar a sus pasajeros y pasajeras. Los vehículos cuyo chofer lo haya firmado, llevarán un sello OCAC en sus ventanas y/o asientos, la idea es que las mujeres se sientan seguras de que tendrán un viaje dentro de un clima de respeto.

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            La campaña además contará con menciones y spots en radio FM Dos (media partner de la campaña), Rock & Pop, 40 Principales, Cooperativa, Universidad de Chile y diversas radios comunitarias, donde se entregará información sobre qué es el acoso callejero y cómo reaccionar, tanto si se es víctima como testigo.

            Finalmente, la campaña cuenta con un viral, hecho con animación 2D, para difundir en redes sociales y que en sólo 24 horas ha recibido más de 7 mil visitas. El video está orientado principalmente a las adolescentes y a su entorno, y enseña, entre otras cosas, que la culpa nunca es de quien recibe el acoso, si no del acosador; que las ropas, lugares de tránsito y horas no son de responsabilidad de la víctima, sino de quien perpetra el hecho.

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              La primera vez que alguien me tocó tenía 12 años, andaba con jumper e iba en la micro. Fue un tipo mayor, un desconocido cuarentón, que recorrió con sus manos mis piernas y mis calzones. Hoy tengo 27 años y recién me doy cuenta de que lo que me pasó es abuso sexual en el espacio público, que esa mano en mi calzón es violencia de género manifestada como acoso sexual callejero.

              El 77% de las mujeres en Chile ha sufrido acoso sexual callejero, pero no sabemos qué porcentaje de personas acosa en el espacio público. Cuando hablamos de acoso sexual callejero no hablamos solamente de “piropos”, sino también de tocaciones, “punteos”, exhibicionismo, comentarios sexuales, persecución, entre otros. Sabemos que estas agresiones empiezan a ser sufridas por las niñas a los 12 años, pero no sabemos a qué edad comienzan los acosadores a acosar.

              Sabemos que en Chile la legislación vigente no condena este problema social y tampoco existen políticas preventivas. También sabemos que, hasta ahora, poco habíamos hablado de este tema como sociedad. Hay mucho trabajo por hacer. Por eso esta campaña, por eso la cruzada del Observatorio Contra el Acoso Callejero. Nuestra meta es visibilizar el acoso callejero como violencia de género y apelar al cambio social para erradicarlo de nuestras calles.

              Muéstrale este video a cada adolescente que conoces. Ése es el primer paso. Que esa escolar que siente una mano en su calzón sepa que lo que sufre es un abuso, que ni ella ni nadie debe tolerar. Que el estudiante que es testigo de masturbación pública no se quede petrificado, sino que saque la voz. Que el adulto que es testigo del abuso tampoco se quede en silencio, que denuncie públicamente y luego acompañe a la víctima a hacerlo en policías y fiscalía.

              Creemos que el cambio social es posible, porque las reglas que nos rigen son convenciones sociales, decisiones que tomamos en conjunto como personas pensantes. No es folclórico ni está en nuestra naturaleza. El acoso sexual callejero es violencia. Pregúntale a cada adolescente que conoces si le ha pasado. Escucha esas experiencias y dale apoyo. Pregúntate a ti si alguna vez lo has sufrido. Comparte tu testimonio, comparte este video. Compartamos los espacios públicos sin violencia.

              Video con subtítulos en inglés (English subtitles)

              *Por Arelis Uribe

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                Proyecto “Acoso sexual Callejero: Incidencias en políticas públicas sobre una forma de violencia de género no reconocida en el país” fue financiado por ONU Mujeres y la Unión Europea.

                Será desarrollado entre Septiembre 2014 y marzo 2015.