corriendo

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    El día sábado 8 de marzo de este año, salí a trotar por Avenida Tobalaba, durante la mañana. Luego de unos 40 minutos de trote, crucé la calle para caminar en dirección a mi casa, tranquilamente, pero llegando a Avenida Los presidentes, un tipo comenzó a gritarme cosas desde su auto y tocaba la bocina, varios metros antes de pasar por mi lado. Yo no quería mirar, no me interesaba verle la cara a tan patético ser humano. Pero para el muy pelotudo no fue suficiente gritarme y cuando pasó a mi lado, quedó mirándome fijamente hacia atrás. Era un viejo y olvidó que había un semáforo, que justo en ese momento dio luz roja. Delante de él había un auto y como el viejo feo no miró a tiempo, lo chocó. Debo admitir que al principio me asusté, porque “el viejo” se veía un poco aturdido, pero después me dio mucha risa lo ridículo y avergonzado que debió sentirse él.

    Justicia, fue lo primero que pensé.

     

     

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      A mis 23 años, ya me ha pasado tres veces y la impotencia que se siente es enorme. El problema es que una se paraliza y no sabe cómo reaccionar. Lo peor de todo es que nadie hace nada.

      Recuerdo muy bien la primera vez que me pasó. Iba en una micro y por mucho rato un tipo me tocó el trasero por el espacio que quedaba entre el respaldo y el asiento. Yo tenía 12 años aproximadamente y la señora que estaba sentada en el asiento de al lado miró al tipo, vio lo que sucedía y me miró con cara de “pobrecita”, pero no hizo NADA. A mí nunca me han gustado las faldas largas y me sentí culpable porque andaba con una mini. Por mucho tiempo creí que yo tenía la culpa.

      Las otras veces han sido al pasar. Uno en una bici y el otro trotando, mientras yo caminaba, ni siquiera dieron la cara y además iba sola, no tenía cómo defenderme ni pedir ayuda. Sin contar todas las oportunidades en las que los hombres se paraban al lado de una, mientras iba sentada en la micro y rozaban sus genitales en el hombro. Aunque una se corría, ellos lo seguían intentando. ¡Un asco total!

      Creo que de una vez por todas se debe hacer algo respecto a este tema. Tengo una hija de cinco años y no me gustaría que por nada del mundo le pasara algo así. Nadie merece que un enfermo, por sentirse más hombre, la vulnere de esa manera.