daño permanente

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    Hace un tiempo, la bloguera y actriz Franchesca "Chescaleigh" Ramsey hizo un video llamado ''Getting Called Out'' en el que señala que actualmente es muy común que la gente haga comentarios sexistas, homofóbicos, racistas, etc., y no actúe de la forma apropiada. Por lo tanto, en su video habla de las reacciones más comunes que tiene la gente y realiza un cambio de enfoque con respecto a la forma de disculparse en estas situaciones.

    Hace un tiempo, la bloguera y actriz Franchesca “Chescaleigh” Ramsey hizo un video llamado ”Getting Called Out” en el que señala que actualmente es muy común que la gente haga comentarios sexistas, homofóbicos, racistas, transfóbicos y que perpetúan la opresión sobre diferentes tipos de minoría; y que, al ser encarados, no reaccionen de forma apropiada. En su video, Franchesca habla de las las actitudes más comunes que tiene la gente y realiza un cambio de enfoque con respecto a la forma de disculparse en estas situaciones.

    En sus argumentos, invita a no actuar “a la defensiva” ni a responsabilizar a quien se ha sentido ofendido u ofendida, así como también rechaza profundamente la justificación basada en la ”intención que tenía alguien antes de emitir un comentario sexista u homofóbico”, ya que lo relevante es el impacto en las personas afectadas y el daño que se les produce.

    Subtítulos: Alejandra Pizarro

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      principal testimonios

      Me ha costado compartir este testimonio, ya que pensaba que otros creerían que soy maricón, pero ya no me importa su opinión.

      Lamentablemente, el acoso callejero no es solo contra las mujeres, porque, aunque no sea visible, también afecta a los hombres y reconocerlo no te hace un afeminado. A mí me violaron y por muchos años me escondí. Ahora tengo una polola (feminista hasta la médula) que me acompaña al psiquiatra y me está ayudando a enfrentar mis temores. Pero hace algunos días mientras iba camino a la universidad, me acosaron desde un auto. El hueón me gritó que quería comerme, que era rico y otras cosas que prefiero no reproducir. Quizás por mi pasado o simplemente porque no me esperaba que otro hombre me dijera algo así a plena luz del día, me paralicé, me sudaban las manos, me sentí sucio y vulnerable.

      Por mucho tiempo me escondí por vergüenza y pensé que era mi culpa lo que me había pasado, pero con el apoyo de mis cercanos ahora sé que no depende de tu fuerza física, tu condición social o de si eres mujer u hombre.

      De verdad espero que otros hombres puedan empatizar con este problema; respetemos a los demás y dejemos de creer que el poder se gana humillando a otros.  El daño de las palabras no deja marcas físicas, pero genera daños permanentes en la valoración personal. Ninguna persona merece vivir con miedo. Los hombres de verdad cuidamos y respetamos a las mujeres.