Escolares

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    principal testimonios

    La primera vez que me enfrenté al acoso sexual callejero, tenía como 11 o 12 años y lo recuerdo nítidamente. Iba de pie en la micro, era verano, usaba shorts y una polera fresquita, porque hacía mucho calor. En esa época ni siquiera había dado mi primer beso y todavía jugaba con muñecas. Sentí una mano que se metió por debajo del short y me comenzó a acariciar toda la nalga. Intenté moverme, pero la micro iba llena y no pude. Eso duró varios minutos, hasta que me pude bajar. No grité ni nada, quedé congelada.

    Cuando tenía cerca de 15 años, me iba y venía del colegio con mi hermana, un año menor que yo. A esa edad éramos un poco más “choras”, no nos dejábamos intimidar. Vivíamos una situación de violencia intrafamiliar en la casa, no nos espantábamos con facilidad. Lo primero que nos pasó juntas fue que al cruzar la calle un tipo le dio un agarrón monumental, que le levantó la falda del uniforme hasta la cabeza. Lo salimos persiguiendo con la intención de pegarle, pero no lo alcanzamos.

    Por esa misma época íbamos bien seguido a un supermercado cerca de la casa, siempre nos mandaban a comprar ahí. En el estacionamiento había un tipo que acomodaba los autos. Era mayor, de unos 60 años. Siempre nos gritaba cosas, puras cochinadas de índole sexual. Todos los días. Un día nos aburrimos y decidimos enfrentarlo. Justo nos habían mandado a comprar un montón de latas de conserva, así que cuando veníamos de vuelta y el viejo nos empezó a seguir y decir cosas, nos dimos vuelta y le pegamos con las bolsas en los brazos y piernas. Llegó un guardia y le contamos todo. El guardia le paró el carro al viejo y no volvió a aparecer por ahí.

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      Sean adultas o menores de edad, el sujeto persigue a las mujeres que llevan falda. Con un artefacto tecnológico en la mano, espera que pasen por un ducto de ventilación para verles la ropa interior.

      En pleno centro de Santiago, en Ahumada con Moneda, un hombre persigue a las mujeres que visten faldas, se acerca a ellas por detrás con lo que se presume un dispositivo tecnológico que saca fotos o graba su ropa interior. Sin embargo estas conductas quedan impunes ante la ley.

      El acosador lleva gafas oscuras y viste como cualquier ejecutivo que transita por el centro de Santiago. Su actuar consiste, según quedó expuesto en el reportaje de Chilevisión Noticias, en pararse en esa esquina y seguir por algunos metros a cualquier mujer que usa falda, sean adultas o escolares, espera a que pasen por un ducto de ventilación y se devuelve a su punto de origen para acechar a otra.

      Estas prácticas no están tipificadas como delitos, explicó Daniela Castillo, del área jurídica de OCAC Chile, ya que “no caben dentro de la figura del abuso sexual porque no existe contacto entre las víctimas y el acosador”.

      La única posibilidad de sancionar esta conducta es a través de “ofensas al pudor”, pero de acuerdo a Castillo esta regulación no es apropiada, porque no enfrenta el tema “desde la perspectiva de los derechos de la mujer”, mas bien, debido al contexto en que fue creada la legislación, “se apunta a proteger la “moral pública” y sancionar conductas que generen escándalo o que puedan ofender al público”.

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        Imagen de www.mineduc.cl

        El pasado 24 de Abril en la ciudad de Temuco, en el marco del día de la convivencia escolar, OCAC Chile junto al SEREMI de Educación de La Araucanía, Marcelo Segura, llevó a cabo una jornada de capacitación e información a estudiantes secundarias (en su mayoría miembras de centros de alumnas) y a asesores técnicos profesionales de la educación.

        Durante la jornada se explicó y sensibilizó sobre acoso callejero, sus alcances y repercusiones a nivel social, como además qué hacer en caso de presenciar o vivir uno de estos eventos. Por otra parte, se entregaron herramientas que se espera contribuyan a hacer del liceo o colegio un espacio donde el acoso callejero sea un tema abordado con responsabilidad y brinde apoyo e información a sus estudiantes.

        Revisa la nota del Ministerio de Educación

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          La campaña fue implementada durante el mes de marzo de 2014, primer mes de clases de liceos y colegios del país, con el fin de mostrar que el acoso callejero comienza a ocurrir durante el periodo escolar, es decir, entre los 23 y 13 años. La encuesta aplicada por OCAC Chile en febrero del mismo año demuestra que la mayor parte de los acosos callejeros considerados traumáticos ocurren a escolares.

          Las fotografías fueron tomadas por Nicolás Aros Marzá y contaron con la colaboración de estudiantes anónimas y voluntarias, con el respectivo permiso de sus padres, por ser menores de edad.

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            Junto a Bibliometro Baquedano, realizamos la primera intervención en Metro de Santiago. Con creación de carteles y distribución de información, dimos a conocer la iniciativa del Observatorio.

            Participaron peatones voluntarios, que transitaban en la Estación Baquedano del Metro de Santiago.