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    Tras un año de desafíos y logros, la organización logró evidenciar el acoso callejero como una forma de violencia, generar alianzas con otras organizaciones del sector civil y de gobierno y participar del Plan Piloto en contra del acoso callejero en el Transmetro.

    Guatemala es un país pequeño, posee un territorio de 108,889 km2 en el que viven aproximadamente 15 millones de habitantes que día a día se enfrentan a diversas problemáticas, entre ellas, el acoso sexual callejero. Una situación que, al igual que en Chile, por mucho tiempo permaneció normalizada e invisibilizada.

    Hace un año, sin embargo, un grupo de valientes mujeres guatemaltecas decidieron dar un alto a esta situación. Se trata de Lidia, Cristina, Pili, Lu y Desirée, quienes indignadas con la noticia de tres mujeres que decidieron tirarse de un puente, tras ser acosadas por un grupo de hombres de que amenazaban con violarlas; se unieron para crear una organización feminista que lucha contra el acoso sexual callejero.

    “Las hermanas Shirley Madiel y Ángela María Hernández García de 15 y 19 años, junto a su tía, Darlyn Ramos García, de 27, salieron a trotar ayer por la mañana cuando cuatro hombres empezaron a perseguirlas y les gritaban que las iban a violar, por lo que decidieron tirarse del puente de Santa Marta, ubicado al final de la colonia Jocotales. Los gritos desesperados pidiendo auxilio que dieron las mujeres alertaron a los lugareños, quienes salieron a ver qué ocurría y fueron testigos de la decisión de las jóvenes, la que afortunadamente no tuvo un desenlace mortal”, publicó Siglo 21, el 6 de julio de 2015.

    Inicios

    Como en Guatemala no existía una institución u organismo que trabajara el acoso callejero, es que estas cuatro mujeres buscaron apoyo en otros países de Latinoamérica. Es así como encuentran en Chile el Observatorio contra el Acoso Callejero (OCAC), organización feminista que lucha por erradicar el acoso sexual en los espacios públicos y semipúblicos, y deciden ponerse en contacto para replicar la experiencia.

    Con el apoyo de OCAC Chile, estas mujeres dan comienzo un nodo del Observatorio en Guatemala, estableciendo una colectiva de trabajo y dos objetivos estratégicos para enfocar sus esfuerzos durante su primer año. El primero, visibilizar el acoso callejero como un tipo de violencia y un problema a resolver, tomando en cuenta a todos los sectores de la sociedad (civil, estatal, educativo, universitario, comunitario). El segundo, arrancar un estudio en el cual se determinaran las principales características de esta forma de violencia para luego emprender acciones puntuales junto a otras organizaciones y la sociedad civil.

    Logros

    Tras un año arduo de trabajo, OCAC Guatemala logró evidenciar el acoso callejero como una forma de violencia, generó alianzas con otras organizaciones del sector civil y de gobierno, participaron del Plan Piloto en contra del acoso callejero en el Transmetro; y realizaron diversos talleres a la comunidad sobre violencia de género.

    Junto con ello, iniciaron un mapeo del acoso callejero con la finalidad de identificar la magnitud el problema, que arrojó 260 incidentes de acoso callejero de abril a noviembre 2016. De ellos, el 58,8% ocurre en calles y avenidas y el 13,5% en el transporte público. Asimismo, se reportó que el 93,8% de los perpetradores de acoso sexual fueron hombres.

    Desafíos

    Luego de un primer año lleno de trabajo y logros, OCAC Guatemala se prepara para enfrentar nuevos desafíos y manifiesta que para prevenir el acoso callejero y transformar la cultura que lo normaliza, la sociedad civil junto a las instituciones y organizaciones que representan al Estado de Guatemala serán claves. Es por ello que en 2017 las acciones de la organización se enfocarán en acompañar procesos de formación que permitan a niñas, niños y jóvenes, la reflexión acerca de su autonomía en los espacios públicos, de tal manera que sea posible la construcción participativa de nuevas formas de interacción ciudadana en los espacios públicos con base al respeto y la NoViolencia.

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      principal testimonios

      Hace poco volví de un viaje al extranjero que me entregó otra perspectiva respecto al acoso callejero, y lo terrible que es en Chile particularmente. Cuando una persona está siempre acá, no tiene con qué comparar el acoso, y si bien se da cuenta de que es mala la situación, no ve las dimensiones.

      Estuve tres meses yendo y viniendo por España, en la costa del Mediterráneo. Se supone que España es un país muy machista, y que es la herencia ibérica la que hace que los latinos sean tan vocales con sus ideas sobre el cuerpo de las mujeres (esa excusa de la cultura latina la he escuchado mil veces). Les cuento: en los tres meses que estuve en España (también pasé por Francia, y lo mismo) NUNCA vi ni escuché que a alguna mujer le faltaran el respeto en la calle. Había de todo, musulmanas tapadas hasta el cuello y turistas rusas y alemanas con shorts que parecían calzones; nunca gritaron algo ni a mí, ni a otra persona. Es más, en la playa (cualquier playa) muchas mujeres hacían topless (desde jovencitas hasta abuelitas) y nunca vi que alguien comentara algo, ni se riera, ni tomara fotos. Andaba feliz por la calle, muy tranquila y me di cuenta de que no estaba acostumbrada a eso, porque en Chile siempre existe la posibilidad de que alguien te grite algo o te mire de forma incómoda.

      Llegué a Chile hace unas semanas, y en lo poco que llevo de vuelta ya me han gritado cochinadas más veces de las que puedo contar. Vuelvo a andar por la calle media asustada, con la guata apretada e incómoda. Me da pena no estar cómoda en mi propio país, algo tiene que cambiar.

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        El lanzamiento de OCAC Uruguay congregó a la ciudadanía interesada en visibilizar y erradicar prácticas de acoso sexual en el espacio público. El evento consistió en una reflexión sobre el tema y en la primera reunión para conformar el futuro equipo de la agrupación.

        OCAC Uruguay

        El pasado lunes 5 de enero, el Observatorio Contra el Acoso Callejero de Uruguay realizó su actividad de lanzamiento en Plaza Matriz, la “plaza de armas” de Montevideo, que consistió en una serie de acciones de visibilización, sensibilización y reflexión en torno a la problemática de la violencia sexual callejera.

        En el evento se realizó una sesión de fotos con varios transeúntes, quienes portaban pancartas y consignas sobre sus ideas frente al acoso sexual callejero. Asimismo, permitió reunir a los primeros integrantes de esta incipiente agrupación.

        La violencia sexual en el espacio público es una problemática que ha movilizado a diversas agrupaciones en América Latina, en países como Perú, El Salvador, Argentina y Chile. Así como lo han hecho estas experiencias, OCAC Uruguay busca generar una normativa legal que condene estos abusos y proteja a las víctimas de violencia de género.

        La iniciativa contó con la participación de Sol Bauzá -periodista y artista, perteneciente a la Comisión de género y equidad de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU)-, quien en abril de 2014 discutió vía Twitter con un comunicador de su país por dichos machistas sobre el piropo.

        Bauzá dijo en una nota de prensa que es necesaria una ley que defina y tipifique el acoso callejero en su país, en especial porque en “agosto de 2013 se eliminó del Código de Faltas la galantería ofensiva”, que en alguna medida normaba esta problemática en Uruguay.

        El hito contó con la presencia de la socióloga y presidenta de OCAC Chile, María Francisca Valenzuela, quien expresó que el observatorio chileno colaboró en la jornada apoyando “con todo el conocimiento que desde Chile hemos generado en la causa”, para así “dar a conocer que este tema es un problema regional que se está abordando desde toda Latinoamérica”.