ley acoso callejero

    1 2509

    principal testimonios

    Les comento que soy una estudiante universitaria de 23 años, y actualmente estoy en mi último curso. Mi apariencia física es como la de una adolescente, especialmente mi rostro, incluso aquellos que no me conocen me consideran de 16 años. Desde hace al menos 3 años, he sido reiteradas veces víctima de acoso callejero.

    La primera, ocurrió cuando tenía 15 años. Un hombre me siguió hasta mi establecimiento sin dejar de observarme. Mis padres me aconsejaron que cambiara el horario en el que llegaba y lo hice. Después de eso no volvió a ocurrir nada, por lo que no me preocupe más del tema.

    Uno de los episodios más fuertes que he vivido, fue hace un par de años. Iba viajando en un bus lleno y un hombre se quedó parado detrás mío. Como no tenía espacio para moverme, el tipo se quedó ahí y puso sus brazos muy cerca de mí pero sin tocarme. Sin embargo, sentí como me “punteaba” descaradamente y nadie me ayudó. Intente correrme, pero no me dejó y cada vez que recuerdo esto vuelve a mí la impotencia y el asco que sentí. Luego él se bajó y yo quedé en blanco sin saber qué hacer. No le conté a mi familia, ya que no me dejarían seguir haciendo los viajes como siempre; todo esto me lo guardé con la esperanza de no volver a ver a este sujeto. Desde ese día, tengo cuidado de quienes se acercan y cómo me miran.

    En otras ocasiones los hombres que me encuentro en el trayecto de salida de la universidad se me cruzan para tirarme besos, decirme cosas de connotación sexual o algún tipo de frase que no se atreven a decir en frente de más público. Nunca son las mismas personas, pero la inseguridad sigue siendo la misma.

    No le cuento esto a otras personas, en primer lugar por el miedo de que me culpen a mí misma de provocar estas conductas. Yo no me visto provocativamente, no me gustan los escotes ni andar con
    faldas. Además, me he percatado que las veces que más me han molestado, siempre ha sido cuando ando más tapada, con ropa suelta y con una apariencia más infantil. En segundo, porque no hay nadie que le dé la importancia que tiene a esta problemática. Muchos dicen que le pongo mucho ‘‘color’’, incluso cuando estas situaciones me hacen sentirme pasada a llevar como mujer y como persona. Y en tercer lugar, mi familia es muy conservadora, por lo que esto es un tema tabú, pese a que mis primas también podrían llegar a sufrir los mismos abusos que yo.

    Esto es lo que quería contar, ya que llevo mucho tiempo con esto guardado. Espero que estas acciones el día de mañana sean sancionadas y el acoso callejero se considere un delito.

      0 1897

      principal testimonios

      Era un lunes de verano e iba en el metro camino a mi casa junto a un amigo como a eso de las 22:00 horas. Estaba sentada junto a la puerta del vagón, cuando un tipo de unos 40 o 50 años empezó a mirarme fijo. Poco a poco comenzó acercarse, hasta pararse justo frente a mí. Como yo iba junto a la puerta pensé que bajaría. Pero no, se quedó sin dejar de observarme con una cara de desquiciado que jamás olvidaré. En ese momento, el tipo hizo un movimiento y sacó de su mochila un cortaplumas. Se la puso en la mano con la que iba afirmado para ocultarla. Pasaron varias estaciones en las que él solo me miraba. Como estaba prácticamente sobre mí, yo no podía hacer nada. Con la vista intenté pedir ayuda mirando a la gente para que se diera cuenta que algo pasaba, hasta que el sujeto se sentó enfrente. Abrió la cortaplumas y la movía de forma amenazante. Ahí logré pararme, encararlo y decirle: “Qué te pasa huevón”, tratando de avanzar por el vagón haciendo escándalo para romper el pánico que sentía y llamar la atención de las escasas personas que estaban a esa hora en  el metro. El tipo comenzó a  avanzar tras de mí. Llegamos a una estación y se bajó, pero siguió amenazándome desde el andén.

      Fue un episodio traumático. Ahora siento miedo al transitar sola de noche, que alguien me mire mucho en el metro o en cualquier otro lugar público. Este hecho se escapa un poco de lo que conocemos como acoso callejero, pero lo pongo en igualdad de condiciones, porque cuando alguien te intimida en la calle, uno se siente insegura y débil frente la situación. No puedo dejar de pensar en que ese tipo, que estaba completamente loco, de seguro no habría hecho lo mismo si yo hubiese sido hombre.