minifalda

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    Esto ocurrió cuando era más chica, tenía unos 16 años más o menos. Usaba una mini verde que era mi favorita y paseaba por el centro. Sin fijarme pasé cerca de un café con piernas que se encuentra en Paseo Ahumada, cuando sentí un agarrón. No supe qué hacer, corrí y me alejé llorando hasta mi casa. Nunca más me puse una falda corta y hasta el día de hoy paso bien lejos de ese café con piernas.
    Espero que con la labor que está llevando OCAC se eduque para que esto no le ocurra a nadie más. Ninguna mujer debería botar su mini favorita por culpa de un viejo sin escrúpulos.

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      Esto nunca se me va a olvidar. No se me podría olvidar nunca en la vida.

      Fue en una fiesta de curso de segundo medio, yo tenía 16 años. Estábamos celebrando fin de año en una disco y estaba el curso completo, pero también había más gente. Era una fiesta de espuma. Yo estaba usando una polera con pabilos bien simple y una mini falda. Yo no sabía (ahora sé) que en una fiesta de espuma eso no se debe hacer (NO SE DEBE HACER), y por eso comparto esto, ya que vivimos en una sociedad terrible donde aprendí ese “código” de la peor forma. Por favor, mientras sigamos viviendo en este mundo machista no usen falda en una fiesta de espuma.

      Cuando empezó a caer la espuma y estaba toda la gente en la pista apretujándose, perdí la mano de mi amiga entre toda la multitud y ahí ocurrió lo horrible. Sentí un abrazo y pensé que era un amigo (evidentemente era un hombre), pero entonces resulta que no era un abrazo, estaban inmovilizando mis brazos y acto seguido esa persona introdujo su mano bajo mi falda y manoseó mis genitales bajo la ropa interior. Fue fuerte, brusco y doloroso, y yo no me pude soltar hasta que gracias a lo resbaloso de la espuma pude deslizarme fuera de los brazos de quien me sostenía y salir de ahí casi gateando.
      Colapsé en llanto en una esquina del local y unas compañeras me sacaron de ahí. Recuerdo que una enfermera me examinó con mucha pena y me dijo que tenía lleno de hematomas. Me dio analgésicos y me fui a mi casa. Solo le conté a mi mamá y ella lloró conmigo. No hubo denuncia, en ese entonces estos temas no daban para eso.

      Yo era chica y es terrible para mí que el primer hombre que me tocó de esa forma no fue alguien a quien yo quisiera y con quien lo hubiese consentido, sino un maldito degenerado. En mi familia es como típico que mis tías cercanas o abuela me peguen suavemente en el trasero a modo de broma, pero durante más de un año cada vez que lo hacían yo explotaba en llanto. Afortunadamente hoy hay gente que le da la seriedad que yo le doy al suceso. Pero me da vergüenza contarlo, porque no sé cómo reaccionaría si alguien se atreviera a decirme “bueno, pero a ti se te ocurrió ir con mini falda ¿no?”

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        En Nairobi, capital de Kenya, cientos de mujeres y hombres han salido a las calles a manifestarse en contra de la violencia machista. Esto ocurrió tras la aparición de un video que registró el ataque a una mujer por estar usando una minifalda. En el se ve a una mujer siendo atacada por un grupo de hombres quienes le desgarraron violentamente la ropa por considerarla “indecente”. El video fue ampliamente difundido en las redes sociales, desatando la indignación de la población keniata que no se quedó indiferente al hecho.

        Bajo el lema y posterior hashtag #MyDressMyChose (Mi vestido, Mi Elección), más de mil personas se manifestaron en una marcha pacífica por las calles de Nairobi, buscando visibilizar y hacer un llamado a la acción en contra de la violencia contra las mujeres.

        Si bien el video fue el detonante de las manifestaciones no es la única forma de violencia que sufren las mujeres en Kenia, donde una de cada tres mujeres ha sufrido violencia en manos de sus parejas o desconocidos.

        Una de las asistentes a la marcha, Rachel Machua, comentó a uno de los muchos medios kenianos que cubrieron la marcha, que la naturaleza de estos ataques se debe a las condiciones socio-económicas que afectan el país y la cultura machista que no valora positivamente el rol activo de la mujer en los negocios y la política. Ella explicó que hombres de bajos recursos atacan indignados a la mujeres exitosas que van bien vestidas por la calle, así, sin más.

        Portando prendas moradas y una serie de consignas que apuntan a la igualdad de derechos, las y los manifestantes pidieron mayor implicación al Gobierno y a su presidente, Uhuru Kenyatta, en esta materia, quien hasta el momento no se ha pronunciado sobre los muchos asaltos sexuales que han afectado a las mujeres, que ocurren en la vía pública y que están normalizados dentro de la población keniata.