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    principal testimonios nuevoHoy, y a plena luz de día, en la intersección de las calles Compañía y Estado, un tipo de más de 40 años se me cruzó y me dijo al oído: “Ohhh, la media pechuga que se gasta” y algo más que no recuerdo bien, pero de la misma índole. De inmediato sentí como me llenaba de rabia, y como ya estaba cansada de siempre hacer oídos sordos, me devolví y lo encaré, pero él siguió… Me enojé tanto que sin pensarlo le pegué.

    Si no hubiera sido por un caballero que se puso delante mí para defenderme, hoy tendría mi cara destruida, porque el que me acosó me miró con cara de demonio y me iba a responder el golpe. Creo que su expresión fue lo que más me impactó, aún me tiene nerviosa y con miedo…

    Luego de eso, me retiré y caminé hasta calle Huérfanos con Estado y allí me escondí en un pasaje, porque ya no podía más: lloré de rabia, impotencia y miedo. Al ver mi estado unos caballeros se acercaron para ofrecerme su ayuda; decían que ellos habían visto lo que pasó, pero yo no quería ni moverme, sentía que si salía aún podía estar el tipo que me acosó. Finalmente, y ante la insistencia, acepté la ayuda de uno de ellos y fui a Carabineros.

    Ahora estoy más tranquila, ya han pasado unas horas, pero pienso en la cara del tipo cuando me iba a pegar y ¡me da mucho terror!

    Ya estoy aburrida de salir a la calle en estas condiciones. A mí me encanta caminar sola, pero ya no puedo, porque siempre alguien me molesta. Algunos son más sutiles y otros muy ordinarios. La verdad es que como sea, es una situación que me molesta y me da miedo.