prácticas de acoso sexual callejero

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    La presentación del acoso sexual callejero como violencia no reconocida en Chile, ha sido uno de los temas de género más abordados del año. ¿Cómo y dónde ocurre? ¿Qué prácticas implica? ¿Dónde están los límites? Son las preguntas con más eco en los medios y en la sociedad civil.

    Poner en tensión la naturalización de prácticas violentas, que socialmente hemos incorporado desde tiempos inmemoriales, es sinónimo de irrumpir en el orden. Hablar del acoso sexual que ocurre en la vía, transporte o espacio público, pone en duda una lógica política, bajo la cual los géneros conviven en la cotidianidad.

    El Observatorio Contra el Acoso Callejero de Chile, OCAC Chile, se ha transformado en el primer espacio institucionalizado bajo el cual esta forma de violencia tiene voz y acción, un lugar donde, por primera vez, víctimas pueden expresar su sentir. Son cientos los testimonios que hemos recibido en nuestro fanpage, mayormente de mujeres, que hasta hace poco no hallaban otros canales de desahogo y contención.

    Ese posicionamiento sostenido ha concertado el apoyo de instituciones de amplia trayectoria y reconocimiento internacional. Este año, con el patrocinio de ONU Mujeres y la Unión Europea, CulturaSalud y OCAC Chile implementarán el primer programa contra el acoso sexual callejero en Chile, que abordará líneas de investigación, sensibilización y propuestas de políticas públicas. Tres áreas complementarias e indispensables para impactar en el gobierno y la sociedad civil.

    Los estudios de género en Chile son un nicho fértil, ya que muchas de sus diversas aristas aún no son abordadas. Por eso, la línea de investigación espera ahondar en la percepción ciudadana sobre el acoso callejero y y qué tan abiertos estamos los chilenos y chilenas a cuestionar este fenómeno. Si bien tenemos resultados de una encuesta preliminar realizada este año, no existen otros estudios de género que analicen científicamente el fenómeno.

    La idea no es sólo revelar datos significativos, sino además sensibilizar, concientizar e informar a la comunidad sobre el acoso sexual en el espacio público, su impacto y formas de erradicación. Así, la segunda área de trabajo del programa se basa en una fuerte campaña comunicacional, que se centra en dar insumos a la sociedad chilena para enfrentar estas agresiones.

    Un error de las políticas de igualdad de género es la guetificación de los discursos, abriendo espacios que sólo identifican a los grupos afectados o a personas con sensibilización en género. En el Observatorio consideramos fundamental que la violencia se reconozca en distintos niveles y que la ciudadanía participe ampliamente en su erradicación. El verdadero desafío está en lograr que todos y todas comprendan el problema, empaticen y aspiren a un futuro más igualitario.

    Finalmente, ninguna organización es suficiente sin una política pública que respalde la lucha social. Por eso, nuestra última arista de trabajo consiste en impulsar normativas responsables, que atiendan con seriedad el acoso sexual callejero. El objetivo es que posean un enfoque preventivo y educativo, para avanzar hacia un trabajo institucional comprometido con la equidad de género y la sociedad chilena.

    Con este ambicioso proyecto, OCAC Chile se convierte en un organismo pionero en abordar agresiones de género que hoy no son reconocidas en nuestro país. No obstante, el impacto y apoyo de nuestro trabajo responde a un Chile que persigue cerrar brechas sociales. Si nuestra cruzada ha sido exitosa es porque representamos a un Chile que quiere relaciones de género construidas en principios de justicia, derechos y equidad.

    *Columna publicada originalmente por María Francisca Valenzuela en El Mostrador.